{"id":2433,"date":"2013-01-11T19:32:00","date_gmt":"2013-01-11T19:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/?p=2433"},"modified":"2023-06-14T22:23:22","modified_gmt":"2023-06-14T22:23:22","slug":"german-ewart-manuel-rojas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/2013\/01\/11\/german-ewart-manuel-rojas\/","title":{"rendered":"Germ\u00e1n Ewart: \u201cManuel Rojas\u201d"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=&#8221;1&#8243; _builder_version=&#8221;4.16&#8243; global_colors_info=&#8221;{}&#8221; theme_builder_area=&#8221;post_content&#8221;][et_pb_row _builder_version=&#8221;4.16&#8243; background_size=&#8221;initial&#8221; background_position=&#8221;top_left&#8221; background_repeat=&#8221;repeat&#8221; custom_margin=&#8221;-24px|auto||auto||&#8221; custom_padding=&#8221;10px|||||&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221; theme_builder_area=&#8221;post_content&#8221;][et_pb_column type=&#8221;4_4&#8243; _builder_version=&#8221;4.16&#8243; custom_padding=&#8221;|||&#8221; global_colors_info=&#8221;{}&#8221; custom_padding__hover=&#8221;|||&#8221; theme_builder_area=&#8221;post_content&#8221;][et_pb_text _builder_version=&#8221;4.17.4&#8243; background_size=&#8221;initial&#8221; background_position=&#8221;top_left&#8221; background_repeat=&#8221;repeat&#8221; hover_enabled=&#8221;0&#8243; global_colors_info=&#8221;{}&#8221; theme_builder_area=&#8221;post_content&#8221; sticky_enabled=&#8221;0&#8243;]<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Diario El Mercurio, 23 de julio de 1961<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Manuel-Rojas-German-Ewart-El-Mercurio.jpg\" width=\"164\" height=\"256\" alt=\"\" class=\"wp-image-10126 alignnone size-full\" \/><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Entrevistar a Manuel Rojas es como estrellarse contra una roca. Mientras conversa plana y suave, que contradice su recio f\u00edsico, sus palabras pesan menos que sus silencios. Se intuye la presencia de un constante mon\u00f3logo interior, de un mundo \u00edntimo que no admite visitas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Si en su fuero interno existe la duda, no se asoma al exterior. Sus respuestas y opiniones son claras y maduradas. No es un te\u00f3rico especulativo o un intelectual de escritorio, sino un hombre que ha vivido mucho, que conoce la acci\u00f3n en sus m\u00e1s diversas formas. No reacciona en forma r\u00e1pida y brillante. Piensa antes de hablar. A ratos intimida. Y siempre, siempre, deja la sensaci\u00f3n de un herm\u00e9tico mundo interior. No porque no quiera mostrarlo, sino porque no puede. \u201cHablar no era ni es su debilidad\u201d, como escribi\u00f3 Gonz\u00e1lez Vera, en su fina y aguda semblanza de Algunos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Admite el propio Rojas<\/em><em>:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Tengo un ensue\u00f1o constante de pensamiento interno. Cuando estoy con gente se produce un contrapunto entre los est\u00edmulos externos y esa fuerza interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><!--more--><\/em><\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Valeria<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas enviud\u00f3 en 1936 de su primer matrimonio. Hace poco cumpli\u00f3 veinte a\u00f1os de casado con Valeria L\u00f3pez. Ella lo describe:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u201cEs espiritualmente tranquilo, pero f\u00edsicamente din\u00e1mico. Lo \u00fanico que no soporta es estar en un sitio el d\u00eda entero: Yo soy poco sociable me cargan las reuniones. A Manuel le interesa toda la gente, toda la cosa humana. Esa inquietud es fundamental en \u00e9l. Adre, organizaba t\u00e9s-canasta con sus amigas. No obstante si se aburre en una reuni\u00f3n se para y se va, diciendo \u201chasta luego\u201d un poquito a la ligera. Es lo m\u00e1s franco que hay. Yo lo reto mucho a veces. Tiene un socarr\u00f3n sentido del humor a la chilena. Cunado lo conoc\u00ed, no hab\u00eda le\u00eddo nada de \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ahora en cambio, ha le\u00eddo todo. El escritor complementa el retrato conyugal:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Me diferencio de mi mujer en que a ella le interesan determinadas cosas. Si pasa un avi\u00f3n, yo miro y ella no, ha visto muchos antes. Yo miro, porque a lo mejor es diferente a los dem\u00e1s aviones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Si no le muestro mis originales, ella los lee de todas maneras. Me sirve, porque me hace muchas indicaciones. Generalmente le hago caso. Cuando nos casamos Valeria se dio cuenta de que no hab\u00eda personajes femeninos en mis obras. Ahora escribo la primera novela en que hago hablar a las mujeres y entro en lo que sienten y piensan. Es una r\u00e9plica y segunda parte de Punta de rieles, que const\u00f3 de dos mon\u00f3logos de hombres. La nueva novela muestra el punto de vista de tres mujeres. Primero iba a realizar el tema en forma de teatro. Despu\u00e9s cambi\u00e9 de parecer. Llevo varios cap\u00edtulos. A\u00fan no tiene nombre.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">L\u00e1pices<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los originales est\u00e1n sobre el escritorio de Rojas. Tambi\u00e9n se ve ah\u00ed un peque\u00f1o cesto de mimbre que le regalaron los presos de la c\u00e1rcel de San Fernando. Dentro del cesto hay una gran pipa, que ya no fuma, y una decena de l\u00e1pices meticulosamente afilados. Les saca punta en una m\u00e1quina que \u00e9l mismo atornill\u00f3 en un estante. Sus obras nacen escritas a l\u00e1piz en un cuaderno de colegial. A doble espacio, para pulir m\u00e1s f\u00e1cilmente. El proceso es largo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Luego saco a m\u00e1quina. A veces vuelvo a pulir a mano. Despu\u00e9s copio nuevamente a m\u00e1quina. Esa es la peor parte del trabajo. Como linotipista era estupendo: como mecan\u00f3grafo soy p\u00e9simo. Al escribir, la experiencia directa o indirecta que recreo revive con una fuerza muy grande, que yo aumento. Necesito cierto clima. A veces me desespero, porque algo no ajusta, pero nunca sufro al escribir. Escribo lo que me sale de la cabeza y lo pongo. Luego corrijo, corrijo y corrijo, hasta encontrar lo que quiero decir. El escritor que no tiene paciencia est\u00e1 liquidado en todas partes del mundo. Hay que sentarse y trabaja y trabajar. A veces, cuando escribo, de repente trato de sacarle el cuerpo. Entonces me voy a clavar o a arreglar algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A Manuel Rojas le cuesta escribir. Es autodidacta. Trabaja desde los doce a\u00f1os. Dice:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Mi d\u00e9ficit fue horrendo. Comenc\u00e9 a escribir a los 16. Solo llegu\u00e9 a cuarta o quinta preparatoria. Hab\u00eda vivido entre el pueblo que habla mal, aunque con gracia. Pero desde ni\u00f1o tuve noci\u00f3n del lenguaje. Me gustaba hallar expresiones originales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tambi\u00e9n tuvo noci\u00f3n del trabajo desde ni\u00f1o. Su vida es una peque\u00f1a enciclopedia de oficios: aprendiz de sastre, empleado uniformado de una empresa de mensajeros, aprendiz de talabartero, carpintero, pintor, ayudante de electricista, linotipista, periodista, empleado de la Biblioteca Nacional, vendedor de cartillas en el Hip\u00f3dromo Chile, director de los Anales de la Universidad de Chile.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sin la vasta experiencia de la vida de la gente y de distintos ambientes que le dieron esa trayectoria, su obra literaria seguramente no existir\u00eda. O bien ser\u00eda muy distinta. Las angustias econ\u00f3micas fueron sus fieles compa\u00f1eras de ruta:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Toda mi vida, desde que recuerdo, tuve problemas econ\u00f3micos. Nunca estuve tranquilo. Cuando joven ten\u00eda que conseguirme 10 pesos, despu\u00e9s 500, ahora m\u00e1s. Nunca tuve lo suficiente para vivir.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Jubil\u00f3 hace seis a\u00f1os<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Trabajo casi lo mismo. Tengo h\u00e1bitos casi id\u00e9nticos; solo hago otro tipo de trabajo intelectual. Leo, escribo; hago trabajos manuales en mi banco de carpintero. Me gusta arreglar las cosas que se echan a perder en la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Le agrada cuidar su jard\u00edn. Conoce todas las flores por su nombre. Un d\u00eda decidi\u00f3 aprender a pulir vidrios para fabricar un telescopio casero. Hizo dos. Luego descubri\u00f3 que le resultaba m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s barato comprar binoculares alemanes. Ahora los describe como su \u201cmejor compa\u00f1ero\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Me sirven para mirar los p\u00e1jaros, que es una de las cosas que m\u00e1s me gustan. Hay cosas a las que uno no renuncia nunca. Trabaj\u00e9 como pe\u00f3n en la cordillera cuando joven y me qued\u00f3 el h\u00e1bito. Muchas veces voy a las monta\u00f1as. Son una fuente de riqueza emocional muy grande.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Manuel-Rojas-German-Ewart-El-Mercurio-Detalle-1.jpg\" width=\"192\" height=\"256\" alt=\"\" class=\"wp-image-10129 alignnone size-full\" \/><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">En nueve idiomas<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Premio Nacional de Literatura (1957) no cambi\u00f3 la vida del escritor. Tampoco el \u00e9xito de Hijo de Ladr\u00f3n, que se public\u00f3 hace diez a\u00f1os. Se tradujo al sueco y al ingl\u00e9s, al yugoslavo y al alem\u00e1n, al italiano y al portugu\u00e9s, etc.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tuvo mala suerte. Solo percibi\u00f3 los derechos de las ediciones chilenas, argentinas y austr\u00edaca. En Estados Unidos recibi\u00f3 un anticipo de 250 d\u00f3lares. Luego quebr\u00f3 la editorial. De Italia le enviaron 100 mil liras y nunca supo nada m\u00e1s. Un agente literario cobr\u00f3 los derechos correspondientes a otras ediciones extranjeras. Nunca tuvo a bien enviarle el dinero al autor. Desapareci\u00f3. En Yugoslavia, sus derechos yacen en una cuenta bancaria. S\u00f3lo podr\u00e1 disponer del dinero si va personalmente a buscarlo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mientras tanto el total de ejemplares de Hijo de Ladr\u00f3n, se acerca a los cien mil. A un muchacho del Liceo de Talca, llamado Manuel Rojas, sus compa\u00f1eros lo apodaron el Hijo de Ladr\u00f3n. Seguramente le suceder\u00e1 lo mismo a m\u00e1s de uno de los seis Manuel Rojas que aparecen en la gu\u00eda telef\u00f3nica de Santiago.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Me dijeron que la novela ten\u00eda un contraste demasiado acentuado entre su primera parte po\u00e9tica y su segunda parte realista. Puede deberse a que el relato de la infancia del protagonista no fue real sino imaginado, mientras el vagabundo posterior se bas\u00f3 en mi propia experiencia. En todo caso hay un error: un error de novelista. Parece que el traductor hizo m\u00e1s patente la diferencia estil\u00edstica.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">65 a\u00f1os<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas tiene sesenta y cinco a\u00f1os: Mide 1 metro y 86 cent\u00edmetros desde los catorce. Pesa 94 kilos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Nunca sub\u00ed ni baj\u00e9 de estatura. Mi gran problema es envejecer y achicarme. Lo que m\u00e1s pes\u00e9 fue 104 kilos, cuando viv\u00ed cuatro a\u00f1os en Argentina. Muchos tallarines y asado de costilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Me gustar\u00eda vivir hasta los setenta y cinco. Mi madre enter\u00f3 setenta y tres. Yo me cuid\u00e9 m\u00e1s. Mi abuela materna llego a los ciento tres a\u00f1os. Me da terror que pueda repetir la haza\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sigue hablando de s\u00ed mismo&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Tengo una neurosis card\u00edaca. A esto se debe mi tranquilidad exterior. Siento el latido del coraz\u00f3n en los o\u00eddos. Desde los dieciocho a\u00f1os vivo con la presunci\u00f3n de un ataque al coraz\u00f3n. Tengo el constante temor de una crisis, que por suerte a\u00fan no se produce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; No conozco los estados depresivos, angustiosos. Existen seres quienes ni siquiera pueden levantarse. A m\u00ed no me pasa. Yo siempre tengo algo que hacer. Para m\u00ed los d\u00edas son cortos. Se van con una rapidez tremenda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Yo rabioso. Las cosas me molestan. La gente que no entiende\u2026 que no entiende las cosas sencillas. Que no se debe, por ejemplo, ser grosero. Pisotear al pr\u00f3jimo en el bus, no dejar paso para subir o bajar. Reacciono con palabras. Soy de palabras, nada m\u00e1s.\u00a0Una vez empuj\u00e9 a un se\u00f1or en el bus. Casi se vino abajo. Eso me dio temor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Una de las cosas que lamento en mi vida es no haber podido estudiar matem\u00e1ticas, astronom\u00eda, bot\u00e1nica. Todo lo que requiere tiempo y dedicaci\u00f3n, elementos de que no dispuse nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Soy hombre de pocos amigos. Tuve pocos en mi vida. Me duraron mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Solo poseo una condecoraci\u00f3n. Una medalla que recib\u00ed cunado fui designado ciudadano ilustre de Valpara\u00edso. Nunca tuve oportunidad de usarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En su juventud, Rojas fue un anarquista declarado. Su punto de vista sobre la sociedad no ha cambiado en lo fundamental.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; La sociedad es una organizaci\u00f3n inhumana, organizada a beneficio de algunos, aprovechada por los menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfVive en paz en el mundo?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; No. Siempre estoy muy molesto con el mundo y conmigo mismo. Nunca fui feliz en el sentido rom\u00e1ntico de la palabra. La felicidad es el bienestar. Puede ser econ\u00f3mico, f\u00edsico, moral. Ahora estoy m\u00e1s tranquilo. Hay una menor cantidad de peligros y molestias. Las cuentas est\u00e1n pagadas, los ni\u00f1os est\u00e1n bien y el trabajo marcha.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Manuel-Rojas-German-Ewart-El-Mercurio-Detalle-2.jpg\" width=\"256\" height=\"199\" alt=\"\" class=\"wp-image-10130 alignnone size-full\" \/><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Hijos y literatura<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los ni\u00f1os de Rojas son tres. Ya no son ni\u00f1os. La mayor, Mar\u00eda Eugenia, trabaja en el Instituto de Geograf\u00eda del Pedag\u00f3gico. Ha escrito poes\u00edas y cuentos. Mar\u00eda Paz, la menor, es neur\u00f3loga. Su hijo, Patricio, es pr\u00e1ctico mec\u00e1nico. Vive en Vallenar. Escribe una novela.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; La le\u00ed, le di consejos y la copi\u00e9 a m\u00e1quina para entusiasmarlo. Tiene tendencia al humorismo, pero el problema de su novela es m\u00e1s bien dram\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Nunca tuve problemas con mis ni\u00f1os. \u00danicamente que dos de ellos fueron malos estudiantes, pero nunca pude tratarlos con mucha seriedad por eso. Nunca cre\u00ed mucho en las buenas notas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas lee mucho. Se mantiene al tanto en literatura chilena y extranjera. Reflexiona.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Cuando comenc\u00e9 a escribir, cada a\u00f1o aparec\u00edan 20 libros de cuentos y cinco novelas. Hace cinco a\u00f1os la proporci\u00f3n fue casi inversa. Despu\u00e9s baj\u00f3 la novela. Pasa una cosa curiosa: hay escritores que publican una novela que promete y luego su segunda obra es un libro de cuentos. Uno se pregunta entonces qu\u00e9 sucede. Este a\u00f1o parece ser el de las mujeres novelistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Antes hab\u00eda uno o dos cr\u00edticos, generalmente de acuerdo entre s\u00ed al enjuiciar las obras. Ahora hay como diez y opinan en forma muy diferente. Tanto los cat\u00f3licos como los comunistas tienen sus cr\u00edticos propios. Pero siguen siendo muy impresionistas, muy personales y no t\u00e9cnicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cada persona aficionada a la literatura forma a trav\u00e9s de los a\u00f1os una verdadera mitolog\u00eda de autores que, en una forma u otra, incorpora a su propia formaci\u00f3n. Rojas enumer\u00f3 a sus autores:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Todo empez\u00f3 con Salgari. Sigui\u00f3 la \u00e9poca V\u00edctor Hugo. Me gustaron Vargas Vila y Zamac\u00f3is. Despu\u00e9s los escritores que m\u00e1s me impresionaron no cambiaron. Dostoiewsky, Tolstoi, Chejov, Faulkner, Melville, Lawrence, Hudson. Me gust\u00f3 mucho Gide como pensador. Entre los recientes, Kazantzakis y Jones. A Lawrence Durrel lo compr\u00e9. No pude leerlo. Es muy falso, muy superficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En septiembre, Manuel Rojas parte a Estados Unidos. Durante un a\u00f1o dictar\u00e1 diez horas semanales de clases en la Universidad de Washington Seattle, en el estado de Washington (no debe confundirse con la capital norteamericana). Queda en el norte, cerca de Alaska.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ah\u00ed Rojas proyecta terminar su novela inconclusa. Estima que podr\u00e1 escribir tranquilo y reconcentrado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; La gente habla ingl\u00e9s y yo castellano. Afuera habr\u00e1 fr\u00edo y nieve. No tendr\u00e9 auto. Podr\u00e9 trabajar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas no tendr\u00e1 auto por el simple motivo de que no sabe manejar. Es el \u00fanico oficio que nunca logr\u00f3 aprender. Una vez intent\u00f3 hacerlo y, a los diez minutos, choc\u00f3 con un muro. No volvi\u00f3 a insistir en la tentativa.<\/em><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diario El Mercurio, 23 de julio de 1961 Entrevistar a Manuel Rojas es como estrellarse contra una roca. Mientras conversa plana y suave, que contradice su recio f\u00edsico, sus palabras pesan menos que sus silencios. Se intuye la presencia de un constante mon\u00f3logo interior, de un mundo \u00edntimo que no admite visitas. 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Se intuye la presencia de un constante mon\u00f3logo interior, de un mundo \u00edntimo que no admite visitas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Si en su fuero interno existe la duda, no se asoma al exterior. Sus respuestas y opiniones son claras y maduradas. No es un te\u00f3rico especulativo o un intelectual de escritorio, sino un hombre que ha vivido mucho, que conoce la acci\u00f3n en sus m\u00e1s diversas formas. No reacciona en forma r\u00e1pida y brillante. Piensa antes de hablar. A ratos intimida. Y siempre, siempre, deja la sensaci\u00f3n de un herm\u00e9tico mundo interior. No porque no quiera mostrarlo, sino porque no puede. \u201cHablar no era ni es su debilidad\u201d, como escribi\u00f3 Gonz\u00e1lez Vera, en su fina y aguda semblanza de Algunos.<\/em><\/p>\n<em>Admite el propio Rojas<\/em><em>:<\/em>\n\n- Tengo un ensue\u00f1o constante de pensamiento interno. Cuando estoy con gente se produce un contrapunto entre los est\u00edmulos externos y esa fuerza interior.\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><!--more--><\/em><\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Valeria<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas enviud\u00f3 en 1936 de su primer matrimonio. Hace poco cumpli\u00f3 veinte a\u00f1os de casado con Valeria L\u00f3pez. Ella lo describe:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- \u201cEs espiritualmente tranquilo, pero f\u00edsicamente din\u00e1mico. Lo \u00fanico que no soporta es estar en un sitio el d\u00eda entero: Yo soy poco sociable me cargan las reuniones. A Manuel le interesa toda la gente, toda la cosa humana. Esa inquietud es fundamental en \u00e9l. Adre, organizaba t\u00e9s-canasta con sus amigas. No obstante si se aburre en una reuni\u00f3n se para y se va, diciendo \u201chasta luego\u201d un poquito a la ligera. Es lo m\u00e1s franco que hay. Yo lo reto mucho a veces. Tiene un socarr\u00f3n sentido del humor a la chilena. Cunado lo conoc\u00ed, no hab\u00eda le\u00eddo nada de \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ahora en cambio, ha le\u00eddo todo. El escritor complementa el retrato conyugal:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Me diferencio de mi mujer en que a ella le interesan determinadas cosas. Si pasa un avi\u00f3n, yo miro y ella no, ha visto muchos antes. Yo miro, porque a lo mejor es diferente a los dem\u00e1s aviones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Si no le muestro mis originales, ella los lee de todas maneras. Me sirve, porque me hace muchas indicaciones. Generalmente le hago caso. Cuando nos casamos Valeria se dio cuenta de que no hab\u00eda personajes femeninos en mis obras. Ahora escribo la primera novela en que hago hablar a las mujeres y entro en lo que sienten y piensan. Es una r\u00e9plica y segunda parte de Punta de rieles, que const\u00f3 de dos mon\u00f3logos de hombres. La nueva novela muestra el punto de vista de tres mujeres. Primero iba a realizar el tema en forma de teatro. Despu\u00e9s cambi\u00e9 de parecer. Llevo varios cap\u00edtulos. A\u00fan no tiene nombre.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\">L\u00e1pices<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los originales est\u00e1n sobre el escritorio de Rojas. Tambi\u00e9n se ve ah\u00ed un peque\u00f1o cesto de mimbre que le regalaron los presos de la c\u00e1rcel de San Fernando. Dentro del cesto hay una gran pipa, que ya no fuma, y una decena de l\u00e1pices meticulosamente afilados. Les saca punta en una m\u00e1quina que \u00e9l mismo atornill\u00f3 en un estante. Sus obras nacen escritas a l\u00e1piz en un cuaderno de colegial. A doble espacio, para pulir m\u00e1s f\u00e1cilmente. El proceso es largo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Luego saco a m\u00e1quina. A veces vuelvo a pulir a mano. Despu\u00e9s copio nuevamente a m\u00e1quina. Esa es la peor parte del trabajo. Como linotipista era estupendo: como mecan\u00f3grafo soy p\u00e9simo. Al escribir, la experiencia directa o indirecta que recreo revive con una fuerza muy grande, que yo aumento. Necesito cierto clima. A veces me desespero, porque algo no ajusta, pero nunca sufro al escribir. Escribo lo que me sale de la cabeza y lo pongo. Luego corrijo, corrijo y corrijo, hasta encontrar lo que quiero decir. El escritor que no tiene paciencia est\u00e1 liquidado en todas partes del mundo. Hay que sentarse y trabaja y trabajar. A veces, cuando escribo, de repente trato de sacarle el cuerpo. Entonces me voy a clavar o a arreglar algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A Manuel Rojas le cuesta escribir. Es autodidacta. Trabaja desde los doce a\u00f1os. Dice:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Mi d\u00e9ficit fue horrendo. Comenc\u00e9 a escribir a los 16. Solo llegu\u00e9 a cuarta o quinta preparatoria. Hab\u00eda vivido entre el pueblo que habla mal, aunque con gracia. Pero desde ni\u00f1o tuve noci\u00f3n del lenguaje. Me gustaba hallar expresiones originales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tambi\u00e9n tuvo noci\u00f3n del trabajo desde ni\u00f1o. Su vida es una peque\u00f1a enciclopedia de oficios: aprendiz de sastre, empleado uniformado de una empresa de mensajeros, aprendiz de talabartero, carpintero, pintor, ayudante de electricista, linotipista, periodista, empleado de la Biblioteca Nacional, vendedor de cartillas en el Hip\u00f3dromo Chile, director de los Anales de la Universidad de Chile.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sin la vasta experiencia de la vida de la gente y de distintos ambientes que le dieron esa trayectoria, su obra literaria seguramente no existir\u00eda. O bien ser\u00eda muy distinta. Las angustias econ\u00f3micas fueron sus fieles compa\u00f1eras de ruta:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Toda mi vida, desde que recuerdo, tuve problemas econ\u00f3micos. Nunca estuve tranquilo. Cuando joven ten\u00eda que conseguirme 10 pesos, despu\u00e9s 500, ahora m\u00e1s. Nunca tuve lo suficiente para vivir.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Jubil\u00f3 hace seis a\u00f1os<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Trabajo casi lo mismo. Tengo h\u00e1bitos casi id\u00e9nticos; solo hago otro tipo de trabajo intelectual. Leo, escribo; hago trabajos manuales en mi banco de carpintero. Me gusta arreglar las cosas que se echan a perder en la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Le agrada cuidar su jard\u00edn. Conoce todas las flores por su nombre. Un d\u00eda decidi\u00f3 aprender a pulir vidrios para fabricar un telescopio casero. Hizo dos. Luego descubri\u00f3 que le resultaba m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s barato comprar binoculares alemanes. Ahora los describe como su \u201cmejor compa\u00f1ero\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Me sirven para mirar los p\u00e1jaros, que es una de las cosas que m\u00e1s me gustan. Hay cosas a las que uno no renuncia nunca. Trabaj\u00e9 como pe\u00f3n en la cordillera cuando joven y me qued\u00f3 el h\u00e1bito. Muchas veces voy a las monta\u00f1as. Son una fuente de riqueza emocional muy grande.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/german-ewart-manuel-rojas\/manuel-rojas-german-ewart-el-mercurio-detalle-1\/\" rel=\"attachment wp-att-3247\"><img class=\"alignleft size-full wp-image-3247\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/entrevistas\/Manuel-Rojas-German-Ewart-El-Mercurio-Detalle-1.jpg\" alt=\"Manuel Rojas German Ewart El Mercurio Detalle 1\" width=\"192\" height=\"256\" \/><\/a>En nueve idiomas<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Premio Nacional de Literatura (1957) no cambi\u00f3 la vida del escritor. Tampoco el \u00e9xito de Hijo de Ladr\u00f3n, que se public\u00f3 hace diez a\u00f1os. Se tradujo al sueco y al ingl\u00e9s, al yugoslavo y al alem\u00e1n, al italiano y al portugu\u00e9s, etc.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tuvo mala suerte. Solo percibi\u00f3 los derechos de las ediciones chilenas, argentinas y austr\u00edaca. En Estados Unidos recibi\u00f3 un anticipo de 250 d\u00f3lares. Luego quebr\u00f3 la editorial. De Italia le enviaron 100 mil liras y nunca supo nada m\u00e1s. Un agente literario cobr\u00f3 los derechos correspondientes a otras ediciones extranjeras. Nunca tuvo a bien enviarle el dinero al autor. Desapareci\u00f3. En Yugoslavia, sus derechos yacen en una cuenta bancaria. S\u00f3lo podr\u00e1 disponer del dinero si va personalmente a buscarlo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mientras tanto el total de ejemplares de Hijo de Ladr\u00f3n, se acerca a los cien mil. A un muchacho del Liceo de Talca, llamado Manuel Rojas, sus compa\u00f1eros lo apodaron el Hijo de Ladr\u00f3n. Seguramente le suceder\u00e1 lo mismo a m\u00e1s de uno de los seis Manuel Rojas que aparecen en la gu\u00eda telef\u00f3nica de Santiago.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Me dijeron que la novela ten\u00eda un contraste demasiado acentuado entre su primera parte po\u00e9tica y su segunda parte realista. Puede deberse a que el relato de la infancia del protagonista no fue real sino imaginado, mientras el vagabundo posterior se bas\u00f3 en mi propia experiencia. En todo caso hay un error: un error de novelista. Parece que el traductor hizo m\u00e1s patente la diferencia estil\u00edstica.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\">65 a\u00f1os<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas tiene sesenta y cinco a\u00f1os: Mide 1 metro y 86 cent\u00edmetros desde los catorce. Pesa 94 kilos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Nunca sub\u00ed ni baj\u00e9 de estatura. Mi gran problema es envejecer y achicarme. Lo que m\u00e1s pes\u00e9 fue 104 kilos, cuando viv\u00ed cuatro a\u00f1os en Argentina. Muchos tallarines y asado de costilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Me gustar\u00eda vivir hasta los setenta y cinco. Mi madre enter\u00f3 setenta y tres. Yo me cuid\u00e9 m\u00e1s. Mi abuela materna llego a los ciento tres a\u00f1os. Me da terror que pueda repetir la haza\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sigue hablando de s\u00ed mismo...<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Tengo una neurosis card\u00edaca. A esto se debe mi tranquilidad exterior. Siento el latido del coraz\u00f3n en los o\u00eddos. Desde los dieciocho a\u00f1os vivo con la presunci\u00f3n de un ataque al coraz\u00f3n. Tengo el constante temor de una crisis, que por suerte a\u00fan no se produce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- No conozco los estados depresivos, angustiosos. Existen seres quienes ni siquiera pueden levantarse. A m\u00ed no me pasa. Yo siempre tengo algo que hacer. Para m\u00ed los d\u00edas son cortos. Se van con una rapidez tremenda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Yo rabioso. Las cosas me molestan. La gente que no entiende\u2026 que no entiende las cosas sencillas. Que no se debe, por ejemplo, ser grosero. Pisotear al pr\u00f3jimo en el bus, no dejar paso para subir o bajar. Reacciono con palabras. Soy de palabras, nada m\u00e1s.\u00a0Una vez empuj\u00e9 a un se\u00f1or en el bus. Casi se vino abajo. Eso me dio temor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Una de las cosas que lamento en mi vida es no haber podido estudiar matem\u00e1ticas, astronom\u00eda, bot\u00e1nica. Todo lo que requiere tiempo y dedicaci\u00f3n, elementos de que no dispuse nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Soy hombre de pocos amigos. Tuve pocos en mi vida. Me duraron mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Solo poseo una condecoraci\u00f3n. Una medalla que recib\u00ed cunado fui designado ciudadano ilustre de Valpara\u00edso. Nunca tuve oportunidad de usarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En su juventud, Rojas fue un anarquista declarado. Su punto de vista sobre la sociedad no ha cambiado en lo fundamental.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- La sociedad es una organizaci\u00f3n inhumana, organizada a beneficio de algunos, aprovechada por los menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfVive en paz en el mundo?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- No. Siempre estoy muy molesto con el mundo y conmigo mismo. Nunca fui feliz en el sentido rom\u00e1ntico de la palabra. La felicidad es el bienestar. Puede ser econ\u00f3mico, f\u00edsico, moral. Ahora estoy m\u00e1s tranquilo. Hay una menor cantidad de peligros y molestias. Las cuentas est\u00e1n pagadas, los ni\u00f1os est\u00e1n bien y el trabajo marcha.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/german-ewart-manuel-rojas\/manuel-rojas-german-ewart-el-mercurio-detalle-2\/\" rel=\"attachment wp-att-3248\"><img class=\"alignleft size-full wp-image-3248\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/entrevistas\/Manuel-Rojas-German-Ewart-El-Mercurio-Detalle-2.jpg\" alt=\"Manuel Rojas German Ewart El Mercurio Detalle 2\" width=\"256\" height=\"199\" \/><\/a>Hijos y literatura<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los ni\u00f1os de Rojas son tres. Ya no son ni\u00f1os. La mayor, Mar\u00eda Eugenia, trabaja en el Instituto de Geograf\u00eda del Pedag\u00f3gico. Ha escrito poes\u00edas y cuentos. Mar\u00eda Paz, la menor, es neur\u00f3loga. Su hijo, Patricio, es pr\u00e1ctico mec\u00e1nico. Vive en Vallenar. Escribe una novela.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- La le\u00ed, le di consejos y la copi\u00e9 a m\u00e1quina para entusiasmarlo. Tiene tendencia al humorismo, pero el problema de su novela es m\u00e1s bien dram\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Nunca tuve problemas con mis ni\u00f1os. \u00danicamente que dos de ellos fueron malos estudiantes, pero nunca pude tratarlos con mucha seriedad por eso. Nunca cre\u00ed mucho en las buenas notas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas lee mucho. Se mantiene al tanto en literatura chilena y extranjera. Reflexiona.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Cuando comenc\u00e9 a escribir, cada a\u00f1o aparec\u00edan 20 libros de cuentos y cinco novelas. Hace cinco a\u00f1os la proporci\u00f3n fue casi inversa. Despu\u00e9s baj\u00f3 la novela. Pasa una cosa curiosa: hay escritores que publican una novela que promete y luego su segunda obra es un libro de cuentos. Uno se pregunta entonces qu\u00e9 sucede. Este a\u00f1o parece ser el de las mujeres novelistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Antes hab\u00eda uno o dos cr\u00edticos, generalmente de acuerdo entre s\u00ed al enjuiciar las obras. Ahora hay como diez y opinan en forma muy diferente. Tanto los cat\u00f3licos como los comunistas tienen sus cr\u00edticos propios. Pero siguen siendo muy impresionistas, muy personales y no t\u00e9cnicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cada persona aficionada a la literatura forma a trav\u00e9s de los a\u00f1os una verdadera mitolog\u00eda de autores que, en una forma u otra, incorpora a su propia formaci\u00f3n. Rojas enumer\u00f3 a sus autores:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Todo empez\u00f3 con Salgari. Sigui\u00f3 la \u00e9poca V\u00edctor Hugo. Me gustaron Vargas Vila y Zamac\u00f3is. Despu\u00e9s los escritores que m\u00e1s me impresionaron no cambiaron. Dostoiewsky, Tolstoi, Chejov, Faulkner, Melville, Lawrence, Hudson. Me gust\u00f3 mucho Gide como pensador. Entre los recientes, Kazantzakis y Jones. A Lawrence Durrel lo compr\u00e9. No pude leerlo. Es muy falso, muy superficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En septiembre, Manuel Rojas parte a Estados Unidos. Durante un a\u00f1o dictar\u00e1 diez horas semanales de clases en la Universidad de Washington Seattle, en el estado de Washington (no debe confundirse con la capital norteamericana). Queda en el norte, cerca de Alaska.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ah\u00ed Rojas proyecta terminar su novela inconclusa. Estima que podr\u00e1 escribir tranquilo y reconcentrado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- La gente habla ingl\u00e9s y yo castellano. Afuera habr\u00e1 fr\u00edo y nieve. No tendr\u00e9 auto. Podr\u00e9 trabajar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas no tendr\u00e1 auto por el simple motivo de que no sabe manejar. Es el \u00fanico oficio que nunca logr\u00f3 aprender. Una vez intent\u00f3 hacerlo y, a los diez minutos, choc\u00f3 con un muro. No volvi\u00f3 a insistir en la tentativa.<\/em><\/p>\n[:en]\n<h3>\"El Mercurio\" Newspaper, Santiago - Chile, 23th of July, 1961<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/german-ewart-manuel-rojas\/manuel-rojas-german-ewart-el-mercurio-2\/\" rel=\"attachment wp-att-4876\"><img class=\"alignleft wp-image-4876 size-full\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-German-Ewart-El-Mercurio.jpg\" alt=\"Manuel-Rojas-German-Ewart-El-Mercurio\" width=\"164\" height=\"256\" \/><\/a>Interviewing Manuel Rojas is like hitting a rock. While talking flatly and smoothly, that belies its sturdy physique, his words weigh less than his silences. You sense the presence of a constant internal monologue, an intimate world that does not support meddlings.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>If in his heart there is uncertainty, it is not shown outdoors. His answers and opinions are clear and forethought. He is not an intellectual or a speculative desktop theoretician, but a man who has lived long, who knows action in its various forms. He does not react quickly and brightly. He thinks before speaking. At times he daunt. And always, always, he leaves the feeling of an inscrutable inner world. Not because he did not want to show it, but because he cannot. \"Talking was not and is not his weakness\", wrote Gonz\u00e1lez Vera, in his Rojas\u2019 fine and sharp portrait.<\/em><\/p>\n<em>Rojas himself admits :<\/em>\n\n- I have a constant daydream of inner thought. When I'm with people, there is a counterpoint between external stimuli and this inner strength.\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><!--more--><\/em><\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Valeria<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas enviud\u00f3 en 1936 de su primer matrimonio. Hace poco cumpli\u00f3 veinte a\u00f1os de casado con Valeria L\u00f3pez. Ella lo describe:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- \u201cEs espiritualmente tranquilo, pero f\u00edsicamente din\u00e1mico. Lo \u00fanico que no soporta es estar en un sitio el d\u00eda entero: Yo soy poco sociable me cargan las reuniones. A Manuel le interesa toda la gente, toda la cosa humana. Esa inquietud es fundamental en \u00e9l. Adre, organizaba t\u00e9s-canasta con sus amigas. No obstante si se aburre en una reuni\u00f3n se para y se va, diciendo \u201chasta luego\u201d un poquito a la ligera. Es lo m\u00e1s franco que hay. Yo lo reto mucho a veces. Tiene un socarr\u00f3n sentido del humor a la chilena. Cunado lo conoc\u00ed, no hab\u00eda le\u00eddo nada de \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ahora en cambio, ha le\u00eddo todo. El escritor complementa el retrato conyugal:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Me diferencio de mi mujer en que a ella le interesan determinadas cosas. Si pasa un avi\u00f3n, yo miro y ella no, ha visto muchos antes. Yo miro, porque a lo mejor es diferente a los dem\u00e1s aviones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Si no le muestro mis originales, ella los lee de todas maneras. Me sirve, porque me hace muchas indicaciones. Generalmente le hago caso. Cuando nos casamos Valeria se dio cuenta de que no hab\u00eda personajes femeninos en mis obras. Ahora escribo la primera novela en que hago hablar a las mujeres y entro en lo que sienten y piensan. Es una r\u00e9plica y segunda parte de Punta de rieles, que const\u00f3 de dos mon\u00f3logos de hombres. La nueva novela muestra el punto de vista de tres mujeres. Primero iba a realizar el tema en forma de teatro. Despu\u00e9s cambi\u00e9 de parecer. Llevo varios cap\u00edtulos. A\u00fan no tiene nombre.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\">L\u00e1pices<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los originales est\u00e1n sobre el escritorio de Rojas. Tambi\u00e9n se ve ah\u00ed un peque\u00f1o cesto de mimbre que le regalaron los presos de la c\u00e1rcel de San Fernando. Dentro del cesto hay una gran pipa, que ya no fuma, y una decena de l\u00e1pices meticulosamente afilados. Les saca punta en una m\u00e1quina que \u00e9l mismo atornill\u00f3 en un estante. Sus obras nacen escritas a l\u00e1piz en un cuaderno de colegial. A doble espacio, para pulir m\u00e1s f\u00e1cilmente. El proceso es largo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Luego saco a m\u00e1quina. A veces vuelvo a pulir a mano. Despu\u00e9s copio nuevamente a m\u00e1quina. Esa es la peor parte del trabajo. Como linotipista era estupendo: como mecan\u00f3grafo soy p\u00e9simo. Al escribir, la experiencia directa o indirecta que recreo revive con una fuerza muy grande, que yo aumento. Necesito cierto clima. A veces me desespero, porque algo no ajusta, pero nunca sufro al escribir. Escribo lo que me sale de la cabeza y lo pongo. Luego corrijo, corrijo y corrijo, hasta encontrar lo que quiero decir. El escritor que no tiene paciencia est\u00e1 liquidado en todas partes del mundo. Hay que sentarse y trabaja y trabajar. A veces, cuando escribo, de repente trato de sacarle el cuerpo. Entonces me voy a clavar o a arreglar algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A Manuel Rojas le cuesta escribir. Es autodidacta. Trabaja desde los doce a\u00f1os. Dice:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Mi d\u00e9ficit fue horrendo. Comenc\u00e9 a escribir a los 16. Solo llegu\u00e9 a cuarta o quinta preparatoria. Hab\u00eda vivido entre el pueblo que habla mal, aunque con gracia. Pero desde ni\u00f1o tuve noci\u00f3n del lenguaje. Me gustaba hallar expresiones originales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tambi\u00e9n tuvo noci\u00f3n del trabajo desde ni\u00f1o. Su vida es una peque\u00f1a enciclopedia de oficios: aprendiz de sastre, empleado uniformado de una empresa de mensajeros, aprendiz de talabartero, carpintero, pintor, ayudante de electricista, linotipista, periodista, empleado de la Biblioteca Nacional, vendedor de cartillas en el Hip\u00f3dromo Chile, director de los Anales de la Universidad de Chile.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sin la vasta experiencia de la vida de la gente y de distintos ambientes que le dieron esa trayectoria, su obra literaria seguramente no existir\u00eda. O bien ser\u00eda muy distinta. Las angustias econ\u00f3micas fueron sus fieles compa\u00f1eras de ruta:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Toda mi vida, desde que recuerdo, tuve problemas econ\u00f3micos. Nunca estuve tranquilo. Cuando joven ten\u00eda que conseguirme 10 pesos, despu\u00e9s 500, ahora m\u00e1s. Nunca tuve lo suficiente para vivir.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Jubil\u00f3 hace seis a\u00f1os<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Trabajo casi lo mismo. Tengo h\u00e1bitos casi id\u00e9nticos; solo hago otro tipo de trabajo intelectual. Leo, escribo; hago trabajos manuales en mi banco de carpintero. Me gusta arreglar las cosas que se echan a perder en la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Le agrada cuidar su jard\u00edn. Conoce todas las flores por su nombre. Un d\u00eda decidi\u00f3 aprender a pulir vidrios para fabricar un telescopio casero. Hizo dos. Luego descubri\u00f3 que le resultaba m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s barato comprar binoculares alemanes. Ahora los describe como su \u201cmejor compa\u00f1ero\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Me sirven para mirar los p\u00e1jaros, que es una de las cosas que m\u00e1s me gustan. Hay cosas a las que uno no renuncia nunca. Trabaj\u00e9 como pe\u00f3n en la cordillera cuando joven y me qued\u00f3 el h\u00e1bito. Muchas veces voy a las monta\u00f1as. Son una fuente de riqueza emocional muy grande.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/german-ewart-manuel-rojas\/manuel-rojas-german-ewart-el-mercurio-detalle-1\/\" rel=\"attachment wp-att-3247\"><img class=\"alignleft size-full wp-image-3247\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/entrevistas\/Manuel-Rojas-German-Ewart-El-Mercurio-Detalle-1.jpg\" alt=\"Manuel Rojas German Ewart El Mercurio Detalle 1\" width=\"192\" height=\"256\" \/><\/a>En nueve idiomas<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Premio Nacional de Literatura (1957) no cambi\u00f3 la vida del escritor. Tampoco el \u00e9xito de Hijo de Ladr\u00f3n, que se public\u00f3 hace diez a\u00f1os. Se tradujo al sueco y al ingl\u00e9s, al yugoslavo y al alem\u00e1n, al italiano y al portugu\u00e9s, etc.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tuvo mala suerte. Solo percibi\u00f3 los derechos de las ediciones chilenas, argentinas y austr\u00edaca. En Estados Unidos recibi\u00f3 un anticipo de 250 d\u00f3lares. Luego quebr\u00f3 la editorial. De Italia le enviaron 100 mil liras y nunca supo nada m\u00e1s. Un agente literario cobr\u00f3 los derechos correspondientes a otras ediciones extranjeras. Nunca tuvo a bien enviarle el dinero al autor. Desapareci\u00f3. En Yugoslavia, sus derechos yacen en una cuenta bancaria. S\u00f3lo podr\u00e1 disponer del dinero si va personalmente a buscarlo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mientras tanto el total de ejemplares de Hijo de Ladr\u00f3n, se acerca a los cien mil. A un muchacho del Liceo de Talca, llamado Manuel Rojas, sus compa\u00f1eros lo apodaron el Hijo de Ladr\u00f3n. Seguramente le suceder\u00e1 lo mismo a m\u00e1s de uno de los seis Manuel Rojas que aparecen en la gu\u00eda telef\u00f3nica de Santiago.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Me dijeron que la novela ten\u00eda un contraste demasiado acentuado entre su primera parte po\u00e9tica y su segunda parte realista. Puede deberse a que el relato de la infancia del protagonista no fue real sino imaginado, mientras el vagabundo posterior se bas\u00f3 en mi propia experiencia. En todo caso hay un error: un error de novelista. Parece que el traductor hizo m\u00e1s patente la diferencia estil\u00edstica.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\">65 a\u00f1os<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas tiene sesenta y cinco a\u00f1os: Mide 1 metro y 86 cent\u00edmetros desde los catorce. Pesa 94 kilos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Nunca sub\u00ed ni baj\u00e9 de estatura. Mi gran problema es envejecer y achicarme. Lo que m\u00e1s pes\u00e9 fue 104 kilos, cuando viv\u00ed cuatro a\u00f1os en Argentina. Muchos tallarines y asado de costilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Me gustar\u00eda vivir hasta los setenta y cinco. Mi madre enter\u00f3 setenta y tres. Yo me cuid\u00e9 m\u00e1s. Mi abuela materna llego a los ciento tres a\u00f1os. Me da terror que pueda repetir la haza\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Sigue hablando de s\u00ed mismo...<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Tengo una neurosis card\u00edaca. A esto se debe mi tranquilidad exterior. Siento el latido del coraz\u00f3n en los o\u00eddos. Desde los dieciocho a\u00f1os vivo con la presunci\u00f3n de un ataque al coraz\u00f3n. Tengo el constante temor de una crisis, que por suerte a\u00fan no se produce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- No conozco los estados depresivos, angustiosos. Existen seres quienes ni siquiera pueden levantarse. A m\u00ed no me pasa. Yo siempre tengo algo que hacer. Para m\u00ed los d\u00edas son cortos. Se van con una rapidez tremenda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Yo rabioso. Las cosas me molestan. La gente que no entiende\u2026 que no entiende las cosas sencillas. Que no se debe, por ejemplo, ser grosero. Pisotear al pr\u00f3jimo en el bus, no dejar paso para subir o bajar. Reacciono con palabras. Soy de palabras, nada m\u00e1s.\u00a0Una vez empuj\u00e9 a un se\u00f1or en el bus. Casi se vino abajo. Eso me dio temor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Una de las cosas que lamento en mi vida es no haber podido estudiar matem\u00e1ticas, astronom\u00eda, bot\u00e1nica. Todo lo que requiere tiempo y dedicaci\u00f3n, elementos de que no dispuse nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Soy hombre de pocos amigos. Tuve pocos en mi vida. Me duraron mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Solo poseo una condecoraci\u00f3n. Una medalla que recib\u00ed cunado fui designado ciudadano ilustre de Valpara\u00edso. Nunca tuve oportunidad de usarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En su juventud, Rojas fue un anarquista declarado. Su punto de vista sobre la sociedad no ha cambiado en lo fundamental.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- La sociedad es una organizaci\u00f3n inhumana, organizada a beneficio de algunos, aprovechada por los menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfVive en paz en el mundo?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- No. Siempre estoy muy molesto con el mundo y conmigo mismo. Nunca fui feliz en el sentido rom\u00e1ntico de la palabra. La felicidad es el bienestar. Puede ser econ\u00f3mico, f\u00edsico, moral. Ahora estoy m\u00e1s tranquilo. Hay una menor cantidad de peligros y molestias. Las cuentas est\u00e1n pagadas, los ni\u00f1os est\u00e1n bien y el trabajo marcha.<\/p>\n\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/german-ewart-manuel-rojas\/manuel-rojas-german-ewart-el-mercurio-detalle-2\/\" rel=\"attachment wp-att-3248\"><img class=\"alignleft size-full wp-image-3248\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/entrevistas\/Manuel-Rojas-German-Ewart-El-Mercurio-Detalle-2.jpg\" alt=\"Manuel Rojas German Ewart El Mercurio Detalle 2\" width=\"256\" height=\"199\" \/><\/a>Hijos y literatura<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los ni\u00f1os de Rojas son tres. Ya no son ni\u00f1os. La mayor, Mar\u00eda Eugenia, trabaja en el Instituto de Geograf\u00eda del Pedag\u00f3gico. Ha escrito poes\u00edas y cuentos. Mar\u00eda Paz, la menor, es neur\u00f3loga. Su hijo, Patricio, es pr\u00e1ctico mec\u00e1nico. Vive en Vallenar. Escribe una novela.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- La le\u00ed, le di consejos y la copi\u00e9 a m\u00e1quina para entusiasmarlo. Tiene tendencia al humorismo, pero el problema de su novela es m\u00e1s bien dram\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Nunca tuve problemas con mis ni\u00f1os. \u00danicamente que dos de ellos fueron malos estudiantes, pero nunca pude tratarlos con mucha seriedad por eso. Nunca cre\u00ed mucho en las buenas notas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas lee mucho. Se mantiene al tanto en literatura chilena y extranjera. Reflexiona.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Cuando comenc\u00e9 a escribir, cada a\u00f1o aparec\u00edan 20 libros de cuentos y cinco novelas. Hace cinco a\u00f1os la proporci\u00f3n fue casi inversa. Despu\u00e9s baj\u00f3 la novela. Pasa una cosa curiosa: hay escritores que publican una novela que promete y luego su segunda obra es un libro de cuentos. Uno se pregunta entonces qu\u00e9 sucede. Este a\u00f1o parece ser el de las mujeres novelistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Antes hab\u00eda uno o dos cr\u00edticos, generalmente de acuerdo entre s\u00ed al enjuiciar las obras. Ahora hay como diez y opinan en forma muy diferente. Tanto los cat\u00f3licos como los comunistas tienen sus cr\u00edticos propios. Pero siguen siendo muy impresionistas, muy personales y no t\u00e9cnicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cada persona aficionada a la literatura forma a trav\u00e9s de los a\u00f1os una verdadera mitolog\u00eda de autores que, en una forma u otra, incorpora a su propia formaci\u00f3n. Rojas enumer\u00f3 a sus autores:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- Todo empez\u00f3 con Salgari. Sigui\u00f3 la \u00e9poca V\u00edctor Hugo. Me gustaron Vargas Vila y Zamac\u00f3is. Despu\u00e9s los escritores que m\u00e1s me impresionaron no cambiaron. Dostoiewsky, Tolstoi, Chejov, Faulkner, Melville, Lawrence, Hudson. Me gust\u00f3 mucho Gide como pensador. Entre los recientes, Kazantzakis y Jones. A Lawrence Durrel lo compr\u00e9. No pude leerlo. Es muy falso, muy superficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En septiembre, Manuel Rojas parte a Estados Unidos. Durante un a\u00f1o dictar\u00e1 diez horas semanales de clases en la Universidad de Washington Seattle, en el estado de Washington (no debe confundirse con la capital norteamericana). Queda en el norte, cerca de Alaska.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ah\u00ed Rojas proyecta terminar su novela inconclusa. Estima que podr\u00e1 escribir tranquilo y reconcentrado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">- La gente habla ingl\u00e9s y yo castellano. Afuera habr\u00e1 fr\u00edo y nieve. No tendr\u00e9 auto. Podr\u00e9 trabajar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Rojas no tendr\u00e1 auto por el simple motivo de que no sabe manejar. Es el \u00fanico oficio que nunca logr\u00f3 aprender. Una vez intent\u00f3 hacerlo y, a los diez minutos, choc\u00f3 con un muro. No volvi\u00f3 a insistir en la tentativa.<\/em><\/p>\n[shareaholic app=\"share_buttons\" id=\"5732944\"][:]","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[40],"tags":[16,25,12],"class_list":["post-2433","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevistas","tag-biografia-de-manuel-rojas","tag-entrevistas-a-manuel-rojas","tag-manuel-rojas-en-la-prensa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2433","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2433"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2433\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10131,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2433\/revisions\/10131"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10126"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2433"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2433"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2433"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}