{"id":7805,"date":"2016-05-06T13:20:48","date_gmt":"2016-05-06T16:20:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/?p=6312"},"modified":"2016-05-06T13:20:48","modified_gmt":"2016-05-06T16:20:48","slug":"imagenes-de-infancia-ampliadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/2016\/05\/06\/imagenes-de-infancia-ampliadas\/","title":{"rendered":"Im\u00e1genes de infancia ampliadas"},"content":{"rendered":"<div class=\"content clearfix\">\n<address style=\"text-align: justify;\">Fundaci\u00f3n Manuel Rojas. Santiago de Chile, 1 de mayo de 2016<\/address>\n<hr \/>\n<div class=\"content clearfix\">\n<address>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&#8220;Nac\u00ed en Buenos Aires, Argentina, en una casa de la calle Combate de los Pozos, al sur de esa ciudad. Es un barrio proletario, un poco abandonado, como todo lo proletario&#8221;. Con estas l\u00edneas comienza <em>Im\u00e1genes de infancia y adolescencia<\/em>, libro, que en una nueva edici\u00f3n \u00edntegra a cargo de Tajamar Ediciones, fue presentado el pasado jueves 21 de abril en la Sala Am\u00e9rica de la Biblioteca Nacional de Chile. En este vibrante relato, Manuel Rojas rememora una ni\u00f1ez y juventud enraizadas en los barrios obreros de Buenos Aires, Rosario, Mendoza y Santiago, y se alza tambi\u00e9n como un profundo retrato del escritor.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<\/address>\n<h3>Im\u00e1genes de infancia ampliadas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Treinta y tres a\u00f1os despu\u00e9s de su primera publicaci\u00f3n (Zig-Zag, 1983), esta obra p\u00f3stuma es reeditada y ampliada con manuscritos in\u00e9ditos que contin\u00faan, con avances y retrocesos temporales, la escena que cierra aquella versi\u00f3n, y que \u2013como observa Jorge Guerra en el pr\u00f3logo de este libro\u2013 revelan el car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico de la obra de Rojas. El volumen, adem\u00e1s incluye tres cr\u00f3nicas dispersas y una serie de fotograf\u00edas que gu\u00edan al lector en su aproximaci\u00f3n a las memorias de Rojas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Imagenes-de-infancia-y-adolescencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-6319\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Imagenes-de-infancia-y-adolescencia.jpg\" alt=\"Manuel Rojas - Imagenes de infancia y adolescencia\" width=\"256\" height=\"392\" \/><\/a>La presentaci\u00f3n, la primera actividad del nutrido programa de conmemoraci\u00f3n de los ciento veinte a\u00f1os del natalicio del escritor, estuvo a cargo de la editora Camila Matta y la acad\u00e9mica Antonia Viu. Matta present\u00f3 el proceso, cuidado y exhaustivo, para lograr una clara consecuencia entre los originales del autor y la expresi\u00f3n editorial que da cuerpo al libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camila Matta se detuvo especialmente en la descripci\u00f3n del largo itinerario de escrituras y memorias que emprendi\u00f3 Rojas desde fines de los a\u00f1os veinte y que tuvo distintas expresiones literarias, desde textos que aparecieron en revistas literarias hasta cr\u00f3nicas semanales en publicaciones miscel\u00e1neas, pasando por el proyecto m\u00e1s formalizado de Im\u00e1genes de infancia, editadas por Babel en 1955. Destac\u00f3 que en esta nueva edici\u00f3n Jorge Guerra decidiera dejar el final abierto, en el mismo punto en que Rojas detiene sus \u00faltimos escritos sobre aquellos a\u00f1os y que complementara la reconstrucci\u00f3n &#8220;rojasiana&#8221; del pasado con la inserci\u00f3n de notas y fotograf\u00edas ajustadas estrictamente a los lugares y a\u00f1os en que se desarrollan los hechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, Antonia Viu, directora del Magister de Literatura Comparada de la Universidad Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez, pone atenci\u00f3n en que la supremac\u00eda de los lugares y los espacios por sobre la descripci\u00f3n sicol\u00f3gica de los sujetos del relato, conduce a una inequ\u00edvoca preeminencia de lo colectivo sobre lo individual. El espacio, los espacios, que se describen hablan de un <em>&#8220;Rojas caminante&#8221;<\/em> el que, en palabras de Viu, <em>&#8220;articula un mundo, no como acumulaci\u00f3n de experiencias, sino simplemente por el hecho de participar de un espacio que es siempre tambi\u00e9n el de los otros&#8221;<\/em>, y prosigue: <em>&#8220;En estos tiempos de capitalismo tard\u00edo en que la escala de lo global nos excede permanentemente, Rojas habita la escala de los cuerpos, esa de los 52 kil\u00f3metros que debe recorrer a pie en un solo d\u00eda para llegar a Chile&#8221;<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente Jorge Guerra se ocup\u00f3 de comentar su temprano inter\u00e9s por estos escritos, en sus distintas versiones a trav\u00e9s del tiempo, como un modo de ir en busca de la geograf\u00eda humana y f\u00edsica que habit\u00f3 Rojas. Del mismo modo el adentrarse en la reescritura epis\u00f3dica que constituye <strong>Im\u00e1genes de infancia y adolescencia<\/strong> le ha permitido establecer los variados temas que ocuparon al autor: la etnograf\u00eda, la ecolog\u00eda, la historia&#8230;, todas materias que est\u00e1n presentes en su vasto oficio literario.<\/p>\n<h3><a title=\"Manuel Rojas -Im\u00e1genes de infancia y adolescencia\" href=\"http:\/\/www.tajamar-editores.cl\/titulo\/341\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Im\u00e1genes de infancia y adolescencia &#8211; Tajamar Ediciones, Santiago de Chile &#8211; 2016<\/a><\/h3>\n<h3>Palabras de Camila Matta \u2013 Sobre esta edici\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta poco frecuente que un editor participe de estas instancias y, m\u00e1s a\u00fan, que lo haga para hablar de su trabajo. \u00bfC\u00f3mo comenzar entonces? \u00bfCon una met\u00e1fora? \u00bfAlguna an\u00e9cdota? Tal vez lo m\u00e1s certero es partir con otra pregunta, la misma que la editorial se hace cuando enfrenta una reedici\u00f3n: \u00bfcu\u00e1l es la historia detr\u00e1s de este libro? Pues, volver a publicar una obra implica hacerse cargo de su recorrido editorial. <em>&#8220;La prosa nunca est\u00e1 terminada&#8221;<\/em>, dec\u00eda Flaubert, a quien Rojas alguna vez cit\u00f3. Y me sirvo de esta m\u00e1xima porque <strong>Im\u00e1genes de infancia y adolescencia<\/strong> es finalmente el resultado de un largo proyecto de escritos y memorias que el autor nunca concluy\u00f3. Un largo proyecto que comenz\u00f3 con dos art\u00edculos, Im\u00e1genes de Buenos Aires &#8211; Barrio Boedo, publicado en la revista Atenea en 1931 y, luego, Im\u00e1genes de Santiago &#8211; El ni\u00f1o y el tranv\u00eda, en la revista C\u00e9lula en 1932. Se trata de dos esbozos de lo que ser\u00eda la primera manifestaci\u00f3n formal de sus memorias, es decir, Im\u00e1genes de infancia (a secas), publicada por Babel, veintitr\u00e9s a\u00f1os despu\u00e9s, en 1955. Aqu\u00ed no solo nos encontramos con los mismos sucesos, sino tambi\u00e9n con el mismo estilo iniciado en los art\u00edculos. El relato se fragmenta en episodios descriptivos que, como comenta Jorge Guerra en el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n de Tajamar, semejan fotograf\u00edas donde el sujeto que narra queda relegado tras la mirada. Cada episodio se sucede cronol\u00f3gicamente y lleva un t\u00edtulo que bien podr\u00eda ser el pie de una imagen. Algunos ejemplos: <em>\u201cEmpiezo en Buenos Aires\u201d<\/em>, <em>\u201cContinuo en Santiago\u201d<\/em>, <em>\u201cNataniel Cox\u201d<\/em>, <em>\u201c\u00d1uble y Santa Rosa\u201d<\/em>. Pasan doce a\u00f1os, y entre junio y diciembre de 1967, Rojas vuelve a publicar estas mismas memorias, pero esta vez como una serie de cr\u00f3nicas semanales en la Revista Ercilla, donde retoma y continua la historia con la que cierra Im\u00e1genes de infancia. Los episodios se ampl\u00edan y complejizan con reflexiones del autor. Los t\u00edtulos cambian, dejan de ser descriptivos e imponen un sentido: <em>\u201cGente pobre y heroica\u201d<\/em> y <em>\u201cLa triste cara de la miseria\u201d<\/em> son dos ejemplos. Lo que fue remedo de la conciencia de un ni\u00f1o que observa se torna di\u00e1logo entre el escritor y su pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manuel Rojas dec\u00eda que toda obra es una lucha contra el lenguaje, sin embargo, tambi\u00e9n lo es contra el tiempo, el tiempo irremediable. Continua trabajando sobre estos escritos, pero en 1973 lo alcanza la muerte. El manuscrito queda inconcluso y sin publicar, hasta 1983, cuando su hija Mar\u00eda Eugenia lo entrega a Zig-Zag. \u00bfQu\u00e9 hacer con un relato que no est\u00e1 terminado, y cuyo final queda abierto? Esta es la segunda pregunta que se hace el editor. Zig-Zag decide excluir diecis\u00e9is carillas y darle una estructura cerrada: parte en Buenos Aires, cuando nace Rojas, y finaliza cuando, ya adolescente, cruza la cordillera y arriba a Santiago. As\u00ed aparece la primera versi\u00f3n de <strong>Im\u00e1genes de infancia y adolescencia<\/strong> y, as\u00ed, conocimos todos estas memorias. Hasta ahora, hasta esta nueva edici\u00f3n, en la que Jorge Guerra decide honrar el irremediable paso del tiempo, incluir las p\u00e1ginas in\u00e9ditas y exaltar el final abierto. Este libro es m\u00e1s que un relato, es el registro de un proceso de escritura. De ah\u00ed que en este ejemplar se encuentren dos voces que intentan reconstruir el pasado, la de Manuel Rojas y la de su compilador, que lo hace, aunque desde el margen, en las notas al pie, en la inclusi\u00f3n de fotograf\u00edas y tambi\u00e9n de los art\u00edculos con que se inicia este proyecto, pero especialmente en la restituci\u00f3n de los episodios omitidos en 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si he contado este largo itinerario es porque esta edici\u00f3n implic\u00f3 establecer una correspondencia entre todos los escritos que forman parte de las memorias de Rojas. Pues, la tercera pregunta fue: \u00bfc\u00f3mo presentar este proceso de escritura? \u00bfc\u00f3mo hilvanar, tanto en la gr\u00e1fica como en el contenido, las primeras im\u00e1genes de ni\u00f1ez con los momentos m\u00e1s reflexivos y, sobre todo, con el narrador de las p\u00e1ginas in\u00e9ditas que se deja llevar por un vaiv\u00e9n cronol\u00f3gico? Semejante desaf\u00edo reclama un trabajo no agoraf\u00f3bico, es decir, dispuesto a imaginar un libro sin final, sin fin. Esto se tradujo en decisiones que podr\u00edan parecer azarosas, como por ejemplo, la de dejar los asteriscos con que se marcan los cambios de episodio en el manuscrito, en lugar de dejar espacios, como en Zig-Zag, o en lugar de incluir los t\u00edtulos de Im\u00e1genes de infancia y los aparecidos en la Revista Ercilla. Discretos asteriscos que, seg\u00fan cotejamos, Rojas sugiere emplear en sus manuscritos. Tambi\u00e9n se tradujo en conversaciones sobre c\u00f3mo diagramar la inserci\u00f3n de notas, d\u00f3nde incluir las fotograf\u00edas y los art\u00edculos. Nos propusimos no agobiar al lector y privilegiar una caja con m\u00e1rgenes amplios y notas que apostaran por recrear contextos con una prosa tan \u00e1gil como fluida. Decisiones todas que buscaron reflejar lo que, a prop\u00f3sito de otras escrituras de Rojas, Jaime Concha define como la obra de un autor que <em>\u201cse entrega [a un] trabajo artesanal de ajuste, de argamasa, para cubrir los intersticios que han quedado entre el primer relato y el siguiente. [La obra de un autor que] suelda desesperadamente, recubre, tapa los orificios, como si quisiera atrapar el tiempo por la cola, como si quisiera reconquistar tiempos idos y perdidos entre libro y libro\u201d<\/em>. Pero, como tambi\u00e9n concluye Concha, donde <em>\u201cninguna masilla, aun la m\u00e1s quintaesenciada, es capaz de impedir las filtraciones del tiempo\u201d<\/em>. Esta es la escritura, este el tiempo que quisimos reflejar.<\/p>\n<div id=\"attachment_6332\" style=\"width: 811px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-JG-Camila-Matta-Antonia-Viu-F.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6332\" class=\"wp-image-6332\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-JG-Camila-Matta-Antonia-Viu-F.jpg\" alt=\"Manuel Rojas - JG - Camila Matta  - Antonia Viu F\" width=\"801\" height=\"338\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-6332\" class=\"wp-caption-text\">Jorge Guerra, Camila Matta y Antonia Viu &#8211; Lanzamiento en la Biblioteca Nacional &#8211; 22 de abril de 2016<\/p><\/div>\n<h3>Palabras de Antonia Viu \u2013 El colectivo de Manuel Rojas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de lo conocido que es Manuel Rojas, de lo le\u00eddas que han sido sus novelas por varias generaciones, de la cantidad de ediciones que se han hecho de ellas desde mediados del siglo XX, y de haber obtenido el Premio Nacional de Literatura en 1957, existe mucho desconocimiento cr\u00edtico de su obra, queda mucho por investigar, y ediciones como esta ayudan a entender mejor su imaginario y los temas que desarrollar\u00e1 despu\u00e9s. Por otra parte, las sutilezas tipogr\u00e1ficas que ha considerado esta edici\u00f3n, permiten entender la escritura no tanto como un ejercicio intelectual sino como uno de los tantos oficios que Rojas realiz\u00f3 a lo largo de su vida, una actividad con mucho de t\u00e9cnica y de montaje. Permanente reescritura, artesan\u00eda con palabras, creo interesante preguntarnos hasta qu\u00e9 punto la literatura es siempre parte de las tecnolog\u00edas de su tiempo: en este caso, pensar \u2013por ejemplo\u2013 la linotipia como met\u00e1fora del proceso de la escritura: esa enorme y compleja maquinaria que compone frases mec\u00e1nicamente, y que Rojas lleg\u00f3 a dominar tan bien en su trabajo en imprentas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reeditar esta obra es importante adem\u00e1s porque se aleja del canon de lo que mejor conocemos de Rojas: sus novelas. Solo recientemente editoriales independientes como Tajamar se han hecho cargo de los escritos aparecidos en la prensa o de las revistas en la que public\u00f3 sus textos&#8230; Las im\u00e1genes que re\u00fane este volumen lo muestran antes de todo eso, pero en un momento que ser\u00e1 fundamental en el rumbo que tomar\u00e1 luego su literatura: antes de las publicaciones anarquistas de la d\u00e9cada del 10, de Revista Claridad, de la Universidad de Chile, de su incursi\u00f3n en el cine y en el teatro, de la Biblioteca Nacional y del Grupo \u00cdndice; antes de presidir la Sociedad de Escritores de Chile y de integrar el comit\u00e9 editorial de Revista Babel, por mencionar solo parte de las agrupaciones e instituciones con las que el escritor se vincul\u00f3. Las im\u00e1genes se remiten a\u00fan a la \u00e9poca de la infancia y de los oficios de la adolescencia, su \u00e9poca argentina o trasandina como dir\u00eda su amigo el editor Enrique Espinoza, la \u00e9poca de la observaci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_6353\" style=\"width: 518px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Vendedor-ambulante-BsAs-1901.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6353\" class=\"wp-image-6353\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Vendedor-ambulante-BsAs-1901.jpg\" alt=\"Manuel Rojas Vendedor ambulante BsAs 1901\" width=\"508\" height=\"428\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-6353\" class=\"wp-caption-text\">Vendedor ambulante de verduras y frutas en una calle de Buenos Aires, 1901. Fotograf\u00eda de H. Olds &#8211; Colecci\u00f3n M. E. Giordano.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Central me parece, por ejemplo, las formas que asume lo colectivo en esta recopilaci\u00f3n. Jorge Guerra se\u00f1ala acertadamente en el pr\u00f3logo que en las &#8220;im\u00e1genes&#8221; lo individual de los personajes aparece desplazado por el espacio. A m\u00ed me gustar\u00eda insistir en esto y proponer que este rasgo de su escritura no responde a la voluntad de dise\u00f1ar un bosquejo para un desarrollo psicol\u00f3gico posterior que vendr\u00e1 en sus textos ficcionales o en las im\u00e1genes de adolescencia, sino que precisamente tiene que ver con el protagonismo de lo colectivo en todo los escritos sobre la infancia y juventud. Lejos de mostrar multitudes an\u00f3nimas, sin embargo, estos dise\u00f1an figuras concretas, solo que no en tanto individualidades, sino como lo que podr\u00edamos llamar siguiendo al Agamben de La comunidad que viene \u201cejemplos\u201d, vale decir <em>\u201cuna singularidad entre las dem\u00e1s, pero que est\u00e1 en lugar de cada una de ellas, que vale por todas\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, uno de los aprendizajes que cuentan las im\u00e1genes es que los hombres de Tierra del fuego, los de las cantinas del Barrio Coquimbo y Nataniel, los obreros en las colas con sus tarros de comida durante las crisis pol\u00edticas que sacudir\u00e1n a Chile en los a\u00f1os 20, son todos un mismo hombre en tanto su subjetividad es producto de un sistema normativo que los ubica en una posici\u00f3n dada, de la que muy dif\u00edcilmente pueden salir, aunque <em>\u201calgunos se\u00f1ores liberales aseguren que esos hombres y otros hombres de igual o parecida categor\u00eda son as\u00ed porque les gusta ser as\u00ed; no quieren ser millonarios ni poetas, ni obreros calificados, ni h\u00e9roes\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si las normatividades sociales fijan ciertas posiciones para el sujeto, se explica mucho mejor el protagonismo del espacio, y de los desplazamientos, que advierte Guerra. As\u00ed se entiende desde otra perspectiva tambi\u00e9n al Rojas caminante, ese que llega a Chile atravesando a pie la cordillera desde Mendoza, impulsado por una fortaleza que es mayor a cualquier impulso f\u00edsico o de la voluntad. Trazarse un camino o alterar el de otro en este contexto, es alterar mucho m\u00e1s que eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al salir a la calle, al caminar, Rojas articula un mundo, no como acumulaci\u00f3n de experiencias, sino simplemente por el hecho de participar de un espacio que es siempre tambi\u00e9n el de otros. Como muchos artistas que desde otras convicciones hicieron del caminar una forma de borrar los l\u00edmites entre arte y vida, desde las deambulaciones surrealistas a las derivas situacionistas, en Rojas la imaginaci\u00f3n es una potencia que se expande en un trayecto espacial, en las huellas de un recorrido en el que los cuerpos se encuentran, se abrigan, sangran, pero sobre todo, siguen caminando. En estos tiempos de capitalismo tard\u00edo en que la escala de lo global nos excede permanentemente, Rojas habita la escala de los cuerpos, esa de los 52 kil\u00f3metros que debe recorrer a pie en un solo d\u00eda para llegar a Chile.<\/p>\n<div id=\"attachment_6352\" style=\"width: 591px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Trabajadores-en-faena-FFCCT-1908.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6352\" class=\"  wp-image-6352\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Trabajadores-en-faena-FFCCT-1908.jpg\" alt=\"Manuel Rojas Trabajadores en faena FFCCT 1908\" width=\"581\" height=\"299\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-6352\" class=\"wp-caption-text\">Trabajadores del Ferrocarril Trasandino descargando materiales en plena cordillera, circa 1912. Del libro de P. Moraga: &#8220;El Ferrocarril Trasandino. La conquista de la Cordillera de los Andes&#8221;.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marc Aug\u00e9 ha dicho que en la ra\u00edz de los miedos contempor\u00e1neos est\u00e1 el cambio de escala, que nuestro momento privilegia el tiempo real \u2013saberlo todo en el minuto en que est\u00e1 aconteciendo\u2013 en desmedro del espacio real. Para el ni\u00f1o que Rojas fue, el espacio ten\u00eda la medida de lo abarcable por uno o varios cuerpos que se tocan y pueden avanzar juntos: <em>\u201cEn los atardeceres\u201d<\/em>, nos dice, <em>\u201cen la acera sur de Independencia, entre Boedo y Colombres, nos reun\u00edamos veinte o m\u00e1s ni\u00f1os y tomados de los brazos, formando una hilera que iba desde la pared hasta la orilla de la calzada, pase\u00e1bamos de esquina a esquina, cantando canciones de la \u00e9poca\u201d<\/em>. El movimiento de los cuerpos que se ordenan aut\u00f3nomamente en funci\u00f3n de un objetivo que los orienta, como el sistema circulatorio del cuerpo humano que estudia Manuel en la escuela, o como estos ni\u00f1os caminando y cantando tomados de los brazos, es una met\u00e1fora de lo social que aparecer\u00e1 una y otra vez en estos textos y en sus primeros relatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes siquiera de importar por la literatura, por aquella rama siempre verde que empieza a hacerse visible en esta \u00e9poca para Rojas, los libros importan como otros cuerpos y valen en su materialidad: <em>\u201cd\u00f3ciles, pod\u00eda uno meterlos en los bolsillos, doblarles las esquinas de las p\u00e1ginas, abrirlos con un cuchillo o con los dedos, desgarr\u00e1ndolos, y nunca se quejaban y siempre daban todo lo que ten\u00edan\u201d<\/em>. Al acceder a los libros se entra en un orden comunitario, un espacio en el que cada hombre ha dejado su huella f\u00edsica. Los libros no solo se leen; circulan, se llevan, se marcan, se infectan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una \u00faltima reflexi\u00f3n para cerrar: las im\u00e1genes. Siguiendo a Henri Bergson, Guerra explica el valor de las im\u00e1genes en la manera en que Rojas convoca el pasado y tambi\u00e9n va a establecer una relaci\u00f3n entre estas y la importancia de lo fotogr\u00e1fico en el per\u00edodo que recortan estos escritos. En este sentido resulta significativo y acertado que esta edici\u00f3n contenga im\u00e1genes visuales tambi\u00e9n, muchas de ellas desconocidas o dispersas en distintos archivos. Juntas aqu\u00ed por primera vez y vinculadas al texto mediante pies de foto adquieren la misma cualidad porosa del mundo que construye Rojas, un mundo en que los contornos entre seres, cosas y lugares se difuminan. No hay que olvidar que como ha visto la argentina Paola Cort\u00e9s Rocca, el retrato fotogr\u00e1fico, al contrario de las im\u00e1genes porosas que construye Rojas, es una escritura del yo cuya forma l\u00edmite es la fotograf\u00eda, esa que certifica la identidad, un acto que funda la tarea de la criminolog\u00eda en la medida en que permite distinguir al delincuente del ciudadano. El Rojas que escribe, al igual que el m\u00e9dico libertario Juan Gandulfo y otros muchos anarquistas a los que admir\u00f3, rechazan esa forma de disecci\u00f3n social \u2013la identificaci\u00f3n\u2013 que opera el estado y sus dispositivos de control, y de la que fueron v\u00edctimas m\u00e1s de una vez. Desde la l\u00f3gica de asociatividad del anarquismo, las im\u00e1genes repelen el retrato como escritura del yo, como dispositivo de identificaci\u00f3n, para privilegiar la imagen de un cuerpo social en su pluralidad y dinamismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, si es verdad que este texto puede leerse en clave autobiogr\u00e1fica, tambi\u00e9n es cierto que lo autobiogr\u00e1fico es un lugar inc\u00f3modo en Rojas porque implica la afirmaci\u00f3n de un saber acerca de un sujeto que para \u00e9l no es dado a la propia conciencia, es un saber desde dentro pero tambi\u00e9n con los otros; en la observaci\u00f3n quieta, pero sobre todo en la acci\u00f3n; en un momento, pero definitivamente tambi\u00e9n en aquello que se despliega en el tiempo.<\/p>\n<h3>Sinopsis del libro &#8211; Video de Pablo Vial<\/h3>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/player.vimeo.com\/video\/163817064\" width=\"640\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"content clearfix\">\n<address style=\"text-align: justify;\">Manuel Rojas Foundation. Santiago &#8211; Chile, 1st of may 2016<\/address>\n<hr \/>\n<div class=\"content clearfix\">\n<address>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>&#8220;I was born in Buenos Aires, Argentina, in a house located at Combate de los Pozos street, south of the city. It was a working-class neighborhood, a little left aside, like all proletarian things&#8221;. With these lines begins <em>&#8220;Im\u00e1genes de infancia y adolescencia&#8221;<\/em>, the book, a new complete edition by Tajamar Editores, was presented on Thursday 21th of April at the America Hall of the National Library of Chile. In this vibrant story, Manuel Rojas recalls a childhood and youth rooted in the working class neighborhoods of Buenos Aires, Rosario, Mendoza and Santiago, the book also stands as a profound portrait of the author.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<\/address>\n<h3>Im\u00e1genes de infancia ampliadas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Treinta y tres a\u00f1os despu\u00e9s de su primera publicaci\u00f3n (Zig-Zag, 1983), esta obra p\u00f3stuma es reeditada y ampliada con manuscritos in\u00e9ditos que contin\u00faan, con avances y retrocesos temporales, la escena que cierra aquella versi\u00f3n, y que \u2013como observa Jorge Guerra en el pr\u00f3logo de este libro\u2013 revelan el car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico de la obra de Rojas. El volumen, adem\u00e1s incluye tres cr\u00f3nicas dispersas y una serie de fotograf\u00edas que gu\u00edan al lector en su aproximaci\u00f3n a las memorias de Rojas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Imagenes-de-infancia-y-adolescencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-6319\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Imagenes-de-infancia-y-adolescencia.jpg\" alt=\"Manuel Rojas - Imagenes de infancia y adolescencia\" width=\"256\" height=\"392\" \/><\/a>La presentaci\u00f3n, la primera actividad del nutrido programa de conmemoraci\u00f3n de los ciento veinte a\u00f1os del natalicio del escritor, estuvo a cargo de la editora Camila Matta y la acad\u00e9mica Antonia Viu. Matta present\u00f3 el proceso, cuidado y exhaustivo, para lograr una clara consecuencia entre los originales del autor y la expresi\u00f3n editorial que da cuerpo al libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camila Matta se detuvo especialmente en la descripci\u00f3n del largo itinerario de escrituras y memorias que emprendi\u00f3 Rojas desde fines de los a\u00f1os veinte y que tuvo distintas expresiones literarias, desde textos que aparecieron en revistas literarias hasta cr\u00f3nicas semanales en publicaciones miscel\u00e1neas, pasando por el proyecto m\u00e1s formalizado de Im\u00e1genes de infancia, editadas por Babel en 1955. Destac\u00f3 que en esta nueva edici\u00f3n Jorge Guerra decidiera dejar el final abierto, en el mismo punto en que Rojas detiene sus \u00faltimos escritos sobre aquellos a\u00f1os y que complementara la reconstrucci\u00f3n &#8220;rojasiana&#8221; del pasado con la inserci\u00f3n de notas y fotograf\u00edas ajustadas estrictamente a los lugares y a\u00f1os en que se desarrollan los hechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, Antonia Viu, directora del Magister de Literatura Comparada de la Universidad Adolfo Ib\u00e1\u00f1ez, pone atenci\u00f3n en que la supremac\u00eda de los lugares y los espacios por sobre la descripci\u00f3n sicol\u00f3gica de los sujetos del relato, conduce a una inequ\u00edvoca preeminencia de lo colectivo sobre lo individual. El espacio, los espacios, que se describen hablan de un <em>&#8220;Rojas caminante&#8221;<\/em> el que, en palabras de Viu, <em>&#8220;articula un mundo, no como acumulaci\u00f3n de experiencias, sino simplemente por el hecho de participar de un espacio que es siempre tambi\u00e9n el de los otros&#8221;<\/em>, y prosigue: <em>&#8220;En estos tiempos de capitalismo tard\u00edo en que la escala de lo global nos excede permanentemente, Rojas habita la escala de los cuerpos, esa de los 52 kil\u00f3metros que debe recorrer a pie en un solo d\u00eda para llegar a Chile&#8221;<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente Jorge Guerra se ocup\u00f3 de comentar su temprano inter\u00e9s por estos escritos, en sus distintas versiones a trav\u00e9s del tiempo, como un modo de ir en busca de la geograf\u00eda humana y f\u00edsica que habit\u00f3 Rojas. Del mismo modo el adentrarse en la reescritura epis\u00f3dica que constituye <strong>Im\u00e1genes de infancia y adolescencia<\/strong> le ha permitido establecer los variados temas que ocuparon al autor: la etnograf\u00eda, la ecolog\u00eda, la historia&#8230;, todas materias que est\u00e1n presentes en su vasto oficio literario.<\/p>\n<h3><a title=\"Manuel Rojas -Im\u00e1genes de infancia y adolescencia\" href=\"http:\/\/www.tajamar-editores.cl\/titulo\/341\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Im\u00e1genes de infancia y adolescencia &#8211; Tajamar Ediciones, Santiago de Chile &#8211; 2016<\/a><\/h3>\n<h3>Palabras de Camila Matta \u2013 Sobre esta edici\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta poco frecuente que un editor participe de estas instancias y, m\u00e1s a\u00fan, que lo haga para hablar de su trabajo. \u00bfC\u00f3mo comenzar entonces? \u00bfCon una met\u00e1fora? \u00bfAlguna an\u00e9cdota? Tal vez lo m\u00e1s certero es partir con otra pregunta, la misma que la editorial se hace cuando enfrenta una reedici\u00f3n: \u00bfcu\u00e1l es la historia detr\u00e1s de este libro? Pues, volver a publicar una obra implica hacerse cargo de su recorrido editorial. <em>&#8220;La prosa nunca est\u00e1 terminada&#8221;<\/em>, dec\u00eda Flaubert, a quien Rojas alguna vez cit\u00f3. Y me sirvo de esta m\u00e1xima porque <strong>Im\u00e1genes de infancia y adolescencia<\/strong> es finalmente el resultado de un largo proyecto de escritos y memorias que el autor nunca concluy\u00f3. Un largo proyecto que comenz\u00f3 con dos art\u00edculos, Im\u00e1genes de Buenos Aires &#8211; Barrio Boedo, publicado en la revista Atenea en 1931 y, luego, Im\u00e1genes de Santiago &#8211; El ni\u00f1o y el tranv\u00eda, en la revista C\u00e9lula en 1932. Se trata de dos esbozos de lo que ser\u00eda la primera manifestaci\u00f3n formal de sus memorias, es decir, Im\u00e1genes de infancia (a secas), publicada por Babel, veintitr\u00e9s a\u00f1os despu\u00e9s, en 1955. Aqu\u00ed no solo nos encontramos con los mismos sucesos, sino tambi\u00e9n con el mismo estilo iniciado en los art\u00edculos. El relato se fragmenta en episodios descriptivos que, como comenta Jorge Guerra en el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n de Tajamar, semejan fotograf\u00edas donde el sujeto que narra queda relegado tras la mirada. Cada episodio se sucede cronol\u00f3gicamente y lleva un t\u00edtulo que bien podr\u00eda ser el pie de una imagen. Algunos ejemplos: <em>\u201cEmpiezo en Buenos Aires\u201d<\/em>, <em>\u201cContinuo en Santiago\u201d<\/em>, <em>\u201cNataniel Cox\u201d<\/em>, <em>\u201c\u00d1uble y Santa Rosa\u201d<\/em>. Pasan doce a\u00f1os, y entre junio y diciembre de 1967, Rojas vuelve a publicar estas mismas memorias, pero esta vez como una serie de cr\u00f3nicas semanales en la Revista Ercilla, donde retoma y continua la historia con la que cierra Im\u00e1genes de infancia. Los episodios se ampl\u00edan y complejizan con reflexiones del autor. Los t\u00edtulos cambian, dejan de ser descriptivos e imponen un sentido: <em>\u201cGente pobre y heroica\u201d<\/em> y <em>\u201cLa triste cara de la miseria\u201d<\/em> son dos ejemplos. Lo que fue remedo de la conciencia de un ni\u00f1o que observa se torna di\u00e1logo entre el escritor y su pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manuel Rojas dec\u00eda que toda obra es una lucha contra el lenguaje, sin embargo, tambi\u00e9n lo es contra el tiempo, el tiempo irremediable. Continua trabajando sobre estos escritos, pero en 1973 lo alcanza la muerte. El manuscrito queda inconcluso y sin publicar, hasta 1983, cuando su hija Mar\u00eda Eugenia lo entrega a Zig-Zag. \u00bfQu\u00e9 hacer con un relato que no est\u00e1 terminado, y cuyo final queda abierto? Esta es la segunda pregunta que se hace el editor. Zig-Zag decide excluir diecis\u00e9is carillas y darle una estructura cerrada: parte en Buenos Aires, cuando nace Rojas, y finaliza cuando, ya adolescente, cruza la cordillera y arriba a Santiago. As\u00ed aparece la primera versi\u00f3n de <strong>Im\u00e1genes de infancia y adolescencia<\/strong> y, as\u00ed, conocimos todos estas memorias. Hasta ahora, hasta esta nueva edici\u00f3n, en la que Jorge Guerra decide honrar el irremediable paso del tiempo, incluir las p\u00e1ginas in\u00e9ditas y exaltar el final abierto. Este libro es m\u00e1s que un relato, es el registro de un proceso de escritura. De ah\u00ed que en este ejemplar se encuentren dos voces que intentan reconstruir el pasado, la de Manuel Rojas y la de su compilador, que lo hace, aunque desde el margen, en las notas al pie, en la inclusi\u00f3n de fotograf\u00edas y tambi\u00e9n de los art\u00edculos con que se inicia este proyecto, pero especialmente en la restituci\u00f3n de los episodios omitidos en 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si he contado este largo itinerario es porque esta edici\u00f3n implic\u00f3 establecer una correspondencia entre todos los escritos que forman parte de las memorias de Rojas. Pues, la tercera pregunta fue: \u00bfc\u00f3mo presentar este proceso de escritura? \u00bfc\u00f3mo hilvanar, tanto en la gr\u00e1fica como en el contenido, las primeras im\u00e1genes de ni\u00f1ez con los momentos m\u00e1s reflexivos y, sobre todo, con el narrador de las p\u00e1ginas in\u00e9ditas que se deja llevar por un vaiv\u00e9n cronol\u00f3gico? Semejante desaf\u00edo reclama un trabajo no agoraf\u00f3bico, es decir, dispuesto a imaginar un libro sin final, sin fin. Esto se tradujo en decisiones que podr\u00edan parecer azarosas, como por ejemplo, la de dejar los asteriscos con que se marcan los cambios de episodio en el manuscrito, en lugar de dejar espacios, como en Zig-Zag, o en lugar de incluir los t\u00edtulos de Im\u00e1genes de infancia y los aparecidos en la Revista Ercilla. Discretos asteriscos que, seg\u00fan cotejamos, Rojas sugiere emplear en sus manuscritos. Tambi\u00e9n se tradujo en conversaciones sobre c\u00f3mo diagramar la inserci\u00f3n de notas, d\u00f3nde incluir las fotograf\u00edas y los art\u00edculos. Nos propusimos no agobiar al lector y privilegiar una caja con m\u00e1rgenes amplios y notas que apostaran por recrear contextos con una prosa tan \u00e1gil como fluida. Decisiones todas que buscaron reflejar lo que, a prop\u00f3sito de otras escrituras de Rojas, Jaime Concha define como la obra de un autor que <em>\u201cse entrega [a un] trabajo artesanal de ajuste, de argamasa, para cubrir los intersticios que han quedado entre el primer relato y el siguiente. [La obra de un autor que] suelda desesperadamente, recubre, tapa los orificios, como si quisiera atrapar el tiempo por la cola, como si quisiera reconquistar tiempos idos y perdidos entre libro y libro\u201d<\/em>. Pero, como tambi\u00e9n concluye Concha, donde <em>\u201cninguna masilla, aun la m\u00e1s quintaesenciada, es capaz de impedir las filtraciones del tiempo\u201d<\/em>. Esta es la escritura, este el tiempo que quisimos reflejar.<\/p>\n<div id=\"attachment_6332\" style=\"width: 811px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-JG-Camila-Matta-Antonia-Viu-F.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6332\" class=\"wp-image-6332\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-JG-Camila-Matta-Antonia-Viu-F.jpg\" alt=\"Manuel Rojas - JG - Camila Matta  - Antonia Viu F\" width=\"801\" height=\"338\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-6332\" class=\"wp-caption-text\">Jorge Guerra, Camila Matta y Antonia Viu &#8211; Lanzamiento en la Biblioteca Nacional &#8211; 22 de abril de 2016<\/p><\/div>\n<h3>Palabras de Antonia Viu \u2013 El colectivo de Manuel Rojas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de lo conocido que es Manuel Rojas, de lo le\u00eddas que han sido sus novelas por varias generaciones, de la cantidad de ediciones que se han hecho de ellas desde mediados del siglo XX, y de haber obtenido el Premio Nacional de Literatura en 1957, existe mucho desconocimiento cr\u00edtico de su obra, queda mucho por investigar, y ediciones como esta ayudan a entender mejor su imaginario y los temas que desarrollar\u00e1 despu\u00e9s. Por otra parte, las sutilezas tipogr\u00e1ficas que ha considerado esta edici\u00f3n, permiten entender la escritura no tanto como un ejercicio intelectual sino como uno de los tantos oficios que Rojas realiz\u00f3 a lo largo de su vida, una actividad con mucho de t\u00e9cnica y de montaje. Permanente reescritura, artesan\u00eda con palabras, creo interesante preguntarnos hasta qu\u00e9 punto la literatura es siempre parte de las tecnolog\u00edas de su tiempo: en este caso, pensar \u2013por ejemplo\u2013 la linotipia como met\u00e1fora del proceso de la escritura: esa enorme y compleja maquinaria que compone frases mec\u00e1nicamente, y que Rojas lleg\u00f3 a dominar tan bien en su trabajo en imprentas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reeditar esta obra es importante adem\u00e1s porque se aleja del canon de lo que mejor conocemos de Rojas: sus novelas. Solo recientemente editoriales independientes como Tajamar se han hecho cargo de los escritos aparecidos en la prensa o de las revistas en la que public\u00f3 sus textos&#8230; Las im\u00e1genes que re\u00fane este volumen lo muestran antes de todo eso, pero en un momento que ser\u00e1 fundamental en el rumbo que tomar\u00e1 luego su literatura: antes de las publicaciones anarquistas de la d\u00e9cada del 10, de Revista Claridad, de la Universidad de Chile, de su incursi\u00f3n en el cine y en el teatro, de la Biblioteca Nacional y del Grupo \u00cdndice; antes de presidir la Sociedad de Escritores de Chile y de integrar el comit\u00e9 editorial de Revista Babel, por mencionar solo parte de las agrupaciones e instituciones con las que el escritor se vincul\u00f3. Las im\u00e1genes se remiten a\u00fan a la \u00e9poca de la infancia y de los oficios de la adolescencia, su \u00e9poca argentina o trasandina como dir\u00eda su amigo el editor Enrique Espinoza, la \u00e9poca de la observaci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_6353\" style=\"width: 518px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Vendedor-ambulante-BsAs-1901.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6353\" class=\"wp-image-6353\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Vendedor-ambulante-BsAs-1901.jpg\" alt=\"Manuel Rojas Vendedor ambulante BsAs 1901\" width=\"508\" height=\"428\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-6353\" class=\"wp-caption-text\">Vendedor ambulante de verduras y frutas en una calle de Buenos Aires, 1901. Fotograf\u00eda de H. Olds &#8211; Colecci\u00f3n M. E. Giordano.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Central me parece, por ejemplo, las formas que asume lo colectivo en esta recopilaci\u00f3n. Jorge Guerra se\u00f1ala acertadamente en el pr\u00f3logo que en las &#8220;im\u00e1genes&#8221; lo individual de los personajes aparece desplazado por el espacio. A m\u00ed me gustar\u00eda insistir en esto y proponer que este rasgo de su escritura no responde a la voluntad de dise\u00f1ar un bosquejo para un desarrollo psicol\u00f3gico posterior que vendr\u00e1 en sus textos ficcionales o en las im\u00e1genes de adolescencia, sino que precisamente tiene que ver con el protagonismo de lo colectivo en todo los escritos sobre la infancia y juventud. Lejos de mostrar multitudes an\u00f3nimas, sin embargo, estos dise\u00f1an figuras concretas, solo que no en tanto individualidades, sino como lo que podr\u00edamos llamar siguiendo al Agamben de La comunidad que viene \u201cejemplos\u201d, vale decir <em>\u201cuna singularidad entre las dem\u00e1s, pero que est\u00e1 en lugar de cada una de ellas, que vale por todas\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, uno de los aprendizajes que cuentan las im\u00e1genes es que los hombres de Tierra del fuego, los de las cantinas del Barrio Coquimbo y Nataniel, los obreros en las colas con sus tarros de comida durante las crisis pol\u00edticas que sacudir\u00e1n a Chile en los a\u00f1os 20, son todos un mismo hombre en tanto su subjetividad es producto de un sistema normativo que los ubica en una posici\u00f3n dada, de la que muy dif\u00edcilmente pueden salir, aunque <em>\u201calgunos se\u00f1ores liberales aseguren que esos hombres y otros hombres de igual o parecida categor\u00eda son as\u00ed porque les gusta ser as\u00ed; no quieren ser millonarios ni poetas, ni obreros calificados, ni h\u00e9roes\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si las normatividades sociales fijan ciertas posiciones para el sujeto, se explica mucho mejor el protagonismo del espacio, y de los desplazamientos, que advierte Guerra. As\u00ed se entiende desde otra perspectiva tambi\u00e9n al Rojas caminante, ese que llega a Chile atravesando a pie la cordillera desde Mendoza, impulsado por una fortaleza que es mayor a cualquier impulso f\u00edsico o de la voluntad. Trazarse un camino o alterar el de otro en este contexto, es alterar mucho m\u00e1s que eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al salir a la calle, al caminar, Rojas articula un mundo, no como acumulaci\u00f3n de experiencias, sino simplemente por el hecho de participar de un espacio que es siempre tambi\u00e9n el de otros. Como muchos artistas que desde otras convicciones hicieron del caminar una forma de borrar los l\u00edmites entre arte y vida, desde las deambulaciones surrealistas a las derivas situacionistas, en Rojas la imaginaci\u00f3n es una potencia que se expande en un trayecto espacial, en las huellas de un recorrido en el que los cuerpos se encuentran, se abrigan, sangran, pero sobre todo, siguen caminando. En estos tiempos de capitalismo tard\u00edo en que la escala de lo global nos excede permanentemente, Rojas habita la escala de los cuerpos, esa de los 52 kil\u00f3metros que debe recorrer a pie en un solo d\u00eda para llegar a Chile.<\/p>\n<div id=\"attachment_6352\" style=\"width: 591px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Trabajadores-en-faena-FFCCT-1908.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6352\" class=\"  wp-image-6352\" src=\"http:\/\/www.manuelrojas.cl\/wp-content\/uploads\/Manuel-Rojas-Trabajadores-en-faena-FFCCT-1908.jpg\" alt=\"Manuel Rojas Trabajadores en faena FFCCT 1908\" width=\"581\" height=\"299\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-6352\" class=\"wp-caption-text\">Trabajadores del Ferrocarril Trasandino descargando materiales en plena cordillera, circa 1912. Del libro de P. Moraga: &#8220;El Ferrocarril Trasandino. La conquista de la Cordillera de los Andes&#8221;.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marc Aug\u00e9 ha dicho que en la ra\u00edz de los miedos contempor\u00e1neos est\u00e1 el cambio de escala, que nuestro momento privilegia el tiempo real \u2013saberlo todo en el minuto en que est\u00e1 aconteciendo\u2013 en desmedro del espacio real. Para el ni\u00f1o que Rojas fue, el espacio ten\u00eda la medida de lo abarcable por uno o varios cuerpos que se tocan y pueden avanzar juntos: <em>\u201cEn los atardeceres\u201d<\/em>, nos dice, <em>\u201cen la acera sur de Independencia, entre Boedo y Colombres, nos reun\u00edamos veinte o m\u00e1s ni\u00f1os y tomados de los brazos, formando una hilera que iba desde la pared hasta la orilla de la calzada, pase\u00e1bamos de esquina a esquina, cantando canciones de la \u00e9poca\u201d<\/em>. El movimiento de los cuerpos que se ordenan aut\u00f3nomamente en funci\u00f3n de un objetivo que los orienta, como el sistema circulatorio del cuerpo humano que estudia Manuel en la escuela, o como estos ni\u00f1os caminando y cantando tomados de los brazos, es una met\u00e1fora de lo social que aparecer\u00e1 una y otra vez en estos textos y en sus primeros relatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes siquiera de importar por la literatura, por aquella rama siempre verde que empieza a hacerse visible en esta \u00e9poca para Rojas, los libros importan como otros cuerpos y valen en su materialidad: <em>\u201cd\u00f3ciles, pod\u00eda uno meterlos en los bolsillos, doblarles las esquinas de las p\u00e1ginas, abrirlos con un cuchillo o con los dedos, desgarr\u00e1ndolos, y nunca se quejaban y siempre daban todo lo que ten\u00edan\u201d<\/em>. Al acceder a los libros se entra en un orden comunitario, un espacio en el que cada hombre ha dejado su huella f\u00edsica. Los libros no solo se leen; circulan, se llevan, se marcan, se infectan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una \u00faltima reflexi\u00f3n para cerrar: las im\u00e1genes. Siguiendo a Henri Bergson, Guerra explica el valor de las im\u00e1genes en la manera en que Rojas convoca el pasado y tambi\u00e9n va a establecer una relaci\u00f3n entre estas y la importancia de lo fotogr\u00e1fico en el per\u00edodo que recortan estos escritos. En este sentido resulta significativo y acertado que esta edici\u00f3n contenga im\u00e1genes visuales tambi\u00e9n, muchas de ellas desconocidas o dispersas en distintos archivos. Juntas aqu\u00ed por primera vez y vinculadas al texto mediante pies de foto adquieren la misma cualidad porosa del mundo que construye Rojas, un mundo en que los contornos entre seres, cosas y lugares se difuminan. No hay que olvidar que como ha visto la argentina Paola Cort\u00e9s Rocca, el retrato fotogr\u00e1fico, al contrario de las im\u00e1genes porosas que construye Rojas, es una escritura del yo cuya forma l\u00edmite es la fotograf\u00eda, esa que certifica la identidad, un acto que funda la tarea de la criminolog\u00eda en la medida en que permite distinguir al delincuente del ciudadano. El Rojas que escribe, al igual que el m\u00e9dico libertario Juan Gandulfo y otros muchos anarquistas a los que admir\u00f3, rechazan esa forma de disecci\u00f3n social \u2013la identificaci\u00f3n\u2013 que opera el estado y sus dispositivos de control, y de la que fueron v\u00edctimas m\u00e1s de una vez. Desde la l\u00f3gica de asociatividad del anarquismo, las im\u00e1genes repelen el retrato como escritura del yo, como dispositivo de identificaci\u00f3n, para privilegiar la imagen de un cuerpo social en su pluralidad y dinamismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, si es verdad que este texto puede leerse en clave autobiogr\u00e1fica, tambi\u00e9n es cierto que lo autobiogr\u00e1fico es un lugar inc\u00f3modo en Rojas porque implica la afirmaci\u00f3n de un saber acerca de un sujeto que para \u00e9l no es dado a la propia conciencia, es un saber desde dentro pero tambi\u00e9n con los otros; en la observaci\u00f3n quieta, pero sobre todo en la acci\u00f3n; en un momento, pero definitivamente tambi\u00e9n en aquello que se despliega en el tiempo.<\/p>\n<h3>Sinopsis del libro &#8211; Video de Pablo Vial<\/h3>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/player.vimeo.com\/video\/163817064\" width=\"640\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Nac\u00ed en Buenos Aires, Argentina, en una casa de la calle Combate de los Pozos&#8230; Es un barrio proletario, un poco abandonado, como todo lo proletario&#8221;. Con estas l\u00edneas comienza Im\u00e1genes de infancia y adolescencia&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6318,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[44,35],"tags":[],"class_list":["post-7805","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-44","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7805","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7805"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7805\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7805"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7805"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/manuelrojas.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7805"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}