En 2012, el escritor brasileño Rubem Fonseca recibió la primera edición del Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, otorgado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Nacido en Juiz de Fora, Minas Gerais, en 1925, se trasladó durante su infancia a Río de Janeiro, ciudad que se convertiría en el escenario principal de su obra literaria. Estudió Derecho y ejerció como abogado penalista antes de ingresar, en 1952, a la policía de Río de Janeiro, donde trabajó como comisario y posteriormente en el área de relaciones públicas. También realizó estudios de administración en Estados Unidos y desarrolló actividades docentes y empresariales. Su contacto directo con el mundo judicial y policial, así como con las distintas realidades sociales de la ciudad, le proporcionó una experiencia que marcaría profundamente su escritura. Comenzó a publicar a los 38 años, con el libro de cuentos Los prisioneros (1963), al que siguieron El collar del perro (1965), Feliz año nuevo (1975) y El cobrador (1979), además de novelas como El gran arte (1983), Bufo & Spallanzani (1986) y Agosto (1990).
La narrativa de Fonseca se distingue por una prosa directa, precisa y despojada de artificios, que encuentra en la violencia, el crimen y las desigualdades sociales una materia literaria de gran intensidad. A través de relatos policiales, historias de marginalidad y personajes que transitan entre distintos estratos de la sociedad, construye una visión descarnada de la vida urbana, especialmente de Río de Janeiro. Su escritura combina el lenguaje coloquial, la ironía y el humor negro con una exploración de las pulsiones humanas, cuestionando las fronteras entre la legalidad y el delito, la civilización y la barbarie. Lejos de limitarse a las convenciones del género policial, Fonseca transforma el crimen en un instrumento para revelar las tensiones sociales, las relaciones de poder y las contradicciones morales de la sociedad contemporánea.
Reconocido internacionalmente y distinguido, entre otros galardones, con el Premio Camões en 2003 y el Premio Juan Rulfo en 2004, Fonseca contribuyó decisivamente a renovar las formas y el lenguaje de la narrativa latinoamericana. Su elección como primer galardonado del Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, decidida por un jurado internacional reunido en Santiago de Chile en septiembre de 2012, inauguró una distinción destinada a reconocer la trayectoria de escritores cuya obra ha enriquecido la literatura en lengua española y portuguesa. El reconocimiento a Fonseca estableció así, desde su primera edición, el carácter iberoamericano del premio y su vocación de destacar escrituras capaces de explorar críticamente la experiencia humana y las realidades sociales de nuestro continente.
Jurado 2012: Martín Caparrós (Argentina), Iván Thays (Perú), Roberto González Echevarría (Cuba), Carolina Rivas y Camilo Marks (Chile).